Acabo de llegar a casa y aún no me lo puedo creer. Supongo que todos estaréis ya enterado de lo que ha ocurrido esta noche por las calles de Madrid. Si no es así, os lo resumo rápidamente: caos, horror, brutalidad policial, barricadas ardiendo y miedo en muchas miradas.
La manifestación estaba tranquila, gente sentada coreando, grupos de amigos de todas las edades y familias con niños. Desde las seis de la tarde hasta las nueve y media de la noche estaba previsto que la gente se manifestara desde Atocha hasta Colón. A eso de las nueve, hemos decidido marcharnos a casa. Mi chico y yo nos hemos despedido de nuestras amigas en Cibeles, pues ellas debían subir Gran Vía para llegar a casa, y nosotros nos íbamos hacia Atocha para coger el Cercanías.
Pero cuando íbamos cruzando por Neptuno se ha desatado el caos. Un grupo de imbéciles (lo siento, no puedo llamarlos de otra manera) han empezado con petardos y bengalas. Como no tenían suficiente, han seguido tirando botellas y piedras a las lunas de un comercio (esquina Paseo del Prado con Neptuno). En ese momento he agarrado a mi chico del brazo y le he frenado. Estábamos en mitad de la plaza de Neptuno, con la policía a nuestra derecha protegiendo el Congreso y la calle paralela, con policía en la esquina del Paseo del Prado donde se estaban produciendo los altercados, con policía detrás y con policía que llegaba en ese momento desde el otro lado de la plaza, ya con las escopetas de bolas de goma en la mano. He sentido pánico en ese momento. Me he dado la vuelta y mi chico ya no estaba, y yo sabía muy bien que eso era una ratonera. Me he quedado al lado de dos policías armados y de unos chicos de prensa. Un disparo, un silbido y una bola de goma a mis pies. Unos de los chicos de prensa la ha cogido, se la ha mostrado a un policía y éste ha sonreído. Qué tontos hemos sido, nosotros no sabíamos que lo peor aún no había empezado, él sí.
He encontrado a mi novio y hemos salido corriendo por uno de los laterales del Paseo. Pero las cargas brutales han empezado, todo el mundo corría. Los rostros de los que corrían a mi lado estaban desencajados por el miedo, intentando comprender por qué un organismo público al que todos pagamos y que se supone que debe protegernos, nos ataca. A nuestro lado se ha parado una señora, con media cara roja. Un pelotazo en la cara. "Señora, por favor, vaya a urgencias a que le mire un médico y le de un parte. Y mañana se va con eso a cualquier comisaría y presenta una denuncia". En ese momento, se me ha caído el alma a los pies.
Después de mucho correr, de mucho estudiar el terreno buscando una salida que no estuviera cortada, hemos optado por pararnos. Sí, nos hemos parado junto a la tapia del Jardín Botánico, como una pareja más a la que todo esto ha pillado por sorpresa. Ya no había gente a nuestro alrededor, ahora había policía. A metro y medio de donde estábamos, un policía se ensañaba con un chico, dándole porrazos a la altura del hombro, hasta que el chico ha podido incorporarse y salir corriendo como si el demonio le persiguiera. Que era más o menos lo que pasaba. El policía se ha girado, y aún con la porra en alto, ha dudado y se ha marchado a pegar palos a otra parte. Patadas, manotazos, porrazos, era el "todo vale" de la violencia más visceral de la que he sido testigo en mi vida.
De repente todo se ha calmado. La policía se ha ido, sin más. Hemos conseguido llegar hasta Atocha y he descubierto por qué. Las lunas del McDonals reventadas a pedradas, incluso con vallas de obra. Las del KFC tampoco han corrido mejor suerte, incluso los vándalos sinvergüenzas e hijos de puta, se han permitido el lujo de entrar a por un extintor. Y no, precisamente no era para apagar la GRAN barricada que han hecho en la calle Atocha. Mi espanto en ese momento superaba mi indignación. ¿Cómo no va a justificar las brutales cargas policiales la señora Cifuentes si resulta que han pegado fuego a TODA la puta calle Atocha? Por eso se ha ido la policía, porque nos hemos deslegitimizado nosotros mismos, pegándole fuego y rompiedo todo lo que encontrábamos a nuestro paso. Pero el baile de fuego ha ido más allá, por toda la calle Embajadores y aledañas.
El resultado ya lo veréis mañana: todos los periódicos con esas fotos en portada, todas esas cifras de dinero público que habrá que emplear en reparar los daños. Y todo por los cuatro imbéciles soplapollas de siempre, que más que ayudar a la causa lo que hacen es quitarnos voz y voto.
Desde aquí, GRACIAS a todos los que habéis hecho que mañana se nos tilde de vándalos tanto en la prensa nacional como la internacional. Todo lo que se ha hecho ya no vale para nada. Sois igual de mierda que esa policía a la que tanto criticáis. Al final sois eso, mierda.
Bit.
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miércoles, 14 de noviembre de 2012
martes, 21 de febrero de 2012
Si tienes un hijo subnormal...
Eurocopa, Plaza de Colón, y todos a una voz cantando aquello de "Si tienes un hijo subnormal, si tienes un hijo subnormal...no le trates mal, no le trates mal, hazle policía nacionaaaaaaaal". En aquellos momentos eso me parecía sólo una broma, una canción jocosa como la de Franco y el culo blanco, algo que cantábamos sin saber. Hoy en día, recuerdo todo eso, y me da pena. Mucha pena.
Niños y niñas, sí, voy a hablar de Valencia. Un grupo de estudiantes de un instituto público, hartos de no tener calefacción en clase, han decidido salir a la calle a manifestarse. Han decidido dejar de tragar y rebelarse, para que se les escuche, para que dejen de robarnos A TODOS. Porque sí, queridos amiguitos, nos han robado a TODOS. ¿Y qué hace la delegada de gobierno de turno? Sacar a los perros policía (los caninos no, esos son honorables) de dos patitas y hala, a repartir hostias contra estudiantes menores, padres, profesores y POLÍTICOS.
Después de ese ejercicio de vergüenza nacional, aquí no hay responsables. ¡¡Esto es España!! Aquí nunca hay responsables de nada. Los responsables de todo esto son los menores que lo único que han hecho es salir a la calle a exigir sus derechos. ¿Tenéis frío? Muy bien, sacamos a nuestros perros y que os calienten a hostias correteando por las calles de Valencia. Y asunto arreglado. Pues no, DIMISIÓN. Eso es lo que vamos a exigir, que los responsables den la cara de una puta vez y dimitan para que otros más competentes y preparados se hagan cargo de la situación.
No es moral, ni legal, ya que nos ponemos, que los heridos de las cargas policiales sean llevados a un hospital para ser atendidos y la propia policía les haga darles los informes. Y donde antes teníamos 20 heridos ¡PLAS!, ahora tenemos 5 leves. Eso sí, 9 policías heridos. Se ve que no dieron suficientes porrazos y luego se liaron a palos entre ellos, porque de verdad que no lo entiendo.
Este tipo de cosas me hacen dejar de creer en los valores. Me siento engañada por un gobierno al que no he votado, que a parte de habernos robado durante 15 años (unos y otros, me da igual, son todos lo mismo), ahora aporrean a jóvenes y a mayores por igual por protestar. Por hacer uso de un derecho. Por obligar a un gobierno "democrático" a que se ponga las pilas, a que haga reformas y a que escuche al pueblo que lo ha puesto donde está. Porque yo tengo derechos y obligaciones, y ellos también. Pero sólo se nos explota a nosotros, poble clase trabajadora que nos mantiene y si se les ocurre abrir la boca para protestar, ZAS, policías a la calle y todo el mundo de vuelta calentito a su casa.
Estoy harta de ver cada día esas imágenes. Y más harta aún de los medios de comunicación que tergiversan las cosas porque es lo que conviene, porque es malo que la gente en sus casas vea lo que pasa en la calle. Y estoy HASTA LOS COJONES de la gente que vive tan bien que no les conviene quitarse la venda de los ojos. Que no ven que nos roban a todos por igual. Que no ven que el día de mañana, esos pueden ser sus hijos. Harta de un gobierno represor y de una sociedad que lo permite.
Bit.
Niños y niñas, sí, voy a hablar de Valencia. Un grupo de estudiantes de un instituto público, hartos de no tener calefacción en clase, han decidido salir a la calle a manifestarse. Han decidido dejar de tragar y rebelarse, para que se les escuche, para que dejen de robarnos A TODOS. Porque sí, queridos amiguitos, nos han robado a TODOS. ¿Y qué hace la delegada de gobierno de turno? Sacar a los perros policía (los caninos no, esos son honorables) de dos patitas y hala, a repartir hostias contra estudiantes menores, padres, profesores y POLÍTICOS.
Después de ese ejercicio de vergüenza nacional, aquí no hay responsables. ¡¡Esto es España!! Aquí nunca hay responsables de nada. Los responsables de todo esto son los menores que lo único que han hecho es salir a la calle a exigir sus derechos. ¿Tenéis frío? Muy bien, sacamos a nuestros perros y que os calienten a hostias correteando por las calles de Valencia. Y asunto arreglado. Pues no, DIMISIÓN. Eso es lo que vamos a exigir, que los responsables den la cara de una puta vez y dimitan para que otros más competentes y preparados se hagan cargo de la situación.
No es moral, ni legal, ya que nos ponemos, que los heridos de las cargas policiales sean llevados a un hospital para ser atendidos y la propia policía les haga darles los informes. Y donde antes teníamos 20 heridos ¡PLAS!, ahora tenemos 5 leves. Eso sí, 9 policías heridos. Se ve que no dieron suficientes porrazos y luego se liaron a palos entre ellos, porque de verdad que no lo entiendo.
Este tipo de cosas me hacen dejar de creer en los valores. Me siento engañada por un gobierno al que no he votado, que a parte de habernos robado durante 15 años (unos y otros, me da igual, son todos lo mismo), ahora aporrean a jóvenes y a mayores por igual por protestar. Por hacer uso de un derecho. Por obligar a un gobierno "democrático" a que se ponga las pilas, a que haga reformas y a que escuche al pueblo que lo ha puesto donde está. Porque yo tengo derechos y obligaciones, y ellos también. Pero sólo se nos explota a nosotros, poble clase trabajadora que nos mantiene y si se les ocurre abrir la boca para protestar, ZAS, policías a la calle y todo el mundo de vuelta calentito a su casa.
Estoy harta de ver cada día esas imágenes. Y más harta aún de los medios de comunicación que tergiversan las cosas porque es lo que conviene, porque es malo que la gente en sus casas vea lo que pasa en la calle. Y estoy HASTA LOS COJONES de la gente que vive tan bien que no les conviene quitarse la venda de los ojos. Que no ven que nos roban a todos por igual. Que no ven que el día de mañana, esos pueden ser sus hijos. Harta de un gobierno represor y de una sociedad que lo permite.
Bit.
martes, 17 de enero de 2012
Fraga, el hombre de mi vida
El domingo día 15 de Enero de 2012, en Madrid, murió Manuel Fraga, un gran...gran...gran hijo de puta. ¿Ya he captado vuestra atención? Bien, sigamos. Es que el título tiene tela, colega, pero no se me ocurría algo mejor. Pues eso, que la ha palmado el hermano mayor de Matusalén, y como el cabrón vive justo en frente de mi curro, he estado toda la mañana muy entretenida.
Primero llegaba tarde a trabajar (larga historia que os contaré otro día, cuando quiera morir echando espuma por la boca por las putas compañías telefónicas, a las que todos les vendemos nuestra alma y que hacen con nosotros lo que quieren. Me siento muy España vs Alemania. Hay que joerse), y resulta que la calle estaba tomada por medios de comunicación y policía. Sí, esos que pagamos entre todos y que me han pedido que ME IDENTIFIQUE. Perdone, caballero, pero si fuera terrorista no habría madrugado tanto. Voy a trabajar. A TRABAJAR. ¿Lo entiende? Ah, no, perdone, olvidaba que es usted funcionario. Siga, siga, no se corte, continúe tocándose la mandanga, que el sueldo corre de mi cuenta.
Pues eso, después del incidente, llego al trabajo. Leo la prensa. Ocho páginas con fotos y textos alabando al difunto. Y la foto de Palomares, que no falte. Qué bueno era. Padre de la Constitución. Gran figura de la democracia. De la derecha democrática. ¡¡QUE FUE MINISTRO DE FRANCO, COÑO!! Sí, joder, ese señor tan bajito con bigote y mala hostia. No, Hitler no, ese era alemán, yo os hablo del español. Que sí, coño, el de los pantanos. Bien, pues ese. Manda cojones que se rindan homenajes a personas (legalmente era considerado persona, ojo, que la justicia nunca fue lo nuestro) que participaron de forma activa en la política del régimen. Pero niños y niñas, ¡this is Spain! ¡And Spain is good! ¡Paella y jamón! ¡Siesta y carajillo! En fin, a mi es que estas cosas me pueden.
Pues eso, que la mañanita ha sido super cachonda y entretenida. Que no he hecho ni sombra, vaya, pero unas risas... Luego he intentado, tonta de mi, ir a la tienda de Orange que hay justo en frente, y casi me hacen placaje en el intento. Si hubiera llevado petardos, los hubiera tirado. No me hubiera cargado a nadie, pero un susto les daba. Y de paso yo me echaba unas risas de la hostia. Espero que si lo hubiera hecho, me pagarais la fianza, mamones. Que yo os quiero mucho muchito.
Poco más que añadir, de este señor no me apetece hablar, de repente parece que nos hemos olvidado de todo y este señor era un santo. Que no digo que no haya hecho cosas por la democracia, pero Fraga no nació en 1975 cuando murió el generalísimohijodeputa sino unos pocos años antes. Pocos. JAJAJA. Vale, ya paro. Así es España, tenemos memoria selectiva. Y así nos va. Así nos va...
Bit.
Primero llegaba tarde a trabajar (larga historia que os contaré otro día, cuando quiera morir echando espuma por la boca por las putas compañías telefónicas, a las que todos les vendemos nuestra alma y que hacen con nosotros lo que quieren. Me siento muy España vs Alemania. Hay que joerse), y resulta que la calle estaba tomada por medios de comunicación y policía. Sí, esos que pagamos entre todos y que me han pedido que ME IDENTIFIQUE. Perdone, caballero, pero si fuera terrorista no habría madrugado tanto. Voy a trabajar. A TRABAJAR. ¿Lo entiende? Ah, no, perdone, olvidaba que es usted funcionario. Siga, siga, no se corte, continúe tocándose la mandanga, que el sueldo corre de mi cuenta.
Pues eso, después del incidente, llego al trabajo. Leo la prensa. Ocho páginas con fotos y textos alabando al difunto. Y la foto de Palomares, que no falte. Qué bueno era. Padre de la Constitución. Gran figura de la democracia. De la derecha democrática. ¡¡QUE FUE MINISTRO DE FRANCO, COÑO!! Sí, joder, ese señor tan bajito con bigote y mala hostia. No, Hitler no, ese era alemán, yo os hablo del español. Que sí, coño, el de los pantanos. Bien, pues ese. Manda cojones que se rindan homenajes a personas (legalmente era considerado persona, ojo, que la justicia nunca fue lo nuestro) que participaron de forma activa en la política del régimen. Pero niños y niñas, ¡this is Spain! ¡And Spain is good! ¡Paella y jamón! ¡Siesta y carajillo! En fin, a mi es que estas cosas me pueden.
Pues eso, que la mañanita ha sido super cachonda y entretenida. Que no he hecho ni sombra, vaya, pero unas risas... Luego he intentado, tonta de mi, ir a la tienda de Orange que hay justo en frente, y casi me hacen placaje en el intento. Si hubiera llevado petardos, los hubiera tirado. No me hubiera cargado a nadie, pero un susto les daba. Y de paso yo me echaba unas risas de la hostia. Espero que si lo hubiera hecho, me pagarais la fianza, mamones. Que yo os quiero mucho muchito.
Poco más que añadir, de este señor no me apetece hablar, de repente parece que nos hemos olvidado de todo y este señor era un santo. Que no digo que no haya hecho cosas por la democracia, pero Fraga no nació en 1975 cuando murió el generalísimo
Bit.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
España, país de hijos de puta.
Hoy, hablando con el señor @Arehandoro (chicas, un partidazo, de verdá de la güena. Más majo que las pesetas, guapo, rico (lo será, creedme), cariñoso, inteligente...¡¡que me lo quitan de las manos!!) y matando el tiempo en el trabajo (si mi jefe me viera...) hemos empezado a divagar sobre política y, en definitiva, sobre los españoles y este carácter nuestro tan particular.
Generalmente me da por reír, y río por no llorar, pero es que es verdad, somos muy hijos de puta todos. Y encima parece que nos gusta demostrarlo, que no nos avergonzamos de lo que hacemos y ¡hala! qué más da, que se entere todo el mundo, a mi plin, yo duermo en Pikolín. Evidentemente, jamás me van a dar trabajo en una oficina de turismo, pero me puedo dar con un canto en los dientes por tener trabajo. Porque si por muchos de esos hijos de puta fuera, aquí no tenía trabajo ni el barrendero.
Me da por pensar en los medios de comunicación. Y automáticamente se me viene a la mente la palabra DEMOCRACIA, esa idea tan bonita (COMO IDEA) pero tan poco práctica a veces. Sin ir más lejos, ahora mismo. Los medios nos hacen creer en esa falsa idea de la democracia, nos hacen creer que existe, que nosotros tenemos la última palabra. ¡¡Qué equivocados que estamos todos, esto es España y somos unos hijos de puta!! Pero ellos también se equivocan. Gracias a internet (niños, en internet hay algo más que porno, ¡¡leed e informaos un poquito, que es gratis!!) el mundo entero se ha revolucionado. Todos (o casi todos, que Sálvame tiene mucha audiencia) hemos sido testigo de la revuelta global, hemos pedido un cambio. Desde los paises árabes hasta Estados Unidos, pasando por Europa. Y me he sentido orgullosa de ellos, de la gente que se echa a las calles, que lucha por el cambio, porque se respeten sus derechos. Porque, joder, estamos en pleno siglo XXI, hemos despertado. No vivimos con el temor al brazo represor de la Iglesia, nosotros elegimos a nuestros dirigentes de forma democrática para que luchen por nosotros, para tener una calidad de vida, para ser libres (AY QUE ME MEO TOA). Y todo esto es muy bonito, sí. Pero soy española, y aquí somos harina de otro costal. Aquí somos diferentes, esto es un mundo a parte, son otras normas, otras leyes.
En España somos muy hijos de puta. Y mientras miramos embobados cómo en otros países la gente se echa a la calle, nosotros estamos en el sofá haciendo zapping. Porque somos así, porque luchar por tus derechos cansa, y "si no hay bares yo paso". Que me podéis decir lo que queráis, pero esa es mi idea y no me lo quita nadie. Porque lo he visto con mis propios ojos y esa traición duele más que un tampax mal puesto. Nos ha pasado lo de siempre, nos hemos desinflado. Pero qué os voy a contar a vosotros, que como españoles (la mayoría de los lectores), estaréis hartos de verlo. Qué os voy a contar de un país que sólo parece unido cuando gana su selección. Un país donde impera el "me da igual a quién pisar para conseguir lo que quiero, porque soy español, y muy hijo de puta, y es así y es lo que hay".
No malinterpretemos. Soy española, y me gusta mucho esto. No sé, te das cuenta de lo mucho que te gusta donde vives cuando sales fuera. La comida es un asco, la gente es una mierda. Y los españoles somos muy mierdas, pero qué queréis que os diga, para aguantar una mierda ajena, me como la mía. Que al final se le coge cariño.
En definitiva, que somos todos muy hijos de puta, pero que como en casa en ningún sitio. Y aquí seguiré quejándome de lo mucho que me duele la herida, pero seguiré quitando la costra, porque la costra es mía y me la quito cuando quiero.
Bit.
Generalmente me da por reír, y río por no llorar, pero es que es verdad, somos muy hijos de puta todos. Y encima parece que nos gusta demostrarlo, que no nos avergonzamos de lo que hacemos y ¡hala! qué más da, que se entere todo el mundo, a mi plin, yo duermo en Pikolín. Evidentemente, jamás me van a dar trabajo en una oficina de turismo, pero me puedo dar con un canto en los dientes por tener trabajo. Porque si por muchos de esos hijos de puta fuera, aquí no tenía trabajo ni el barrendero.
Me da por pensar en los medios de comunicación. Y automáticamente se me viene a la mente la palabra DEMOCRACIA, esa idea tan bonita (COMO IDEA) pero tan poco práctica a veces. Sin ir más lejos, ahora mismo. Los medios nos hacen creer en esa falsa idea de la democracia, nos hacen creer que existe, que nosotros tenemos la última palabra. ¡¡Qué equivocados que estamos todos, esto es España y somos unos hijos de puta!! Pero ellos también se equivocan. Gracias a internet (niños, en internet hay algo más que porno, ¡¡leed e informaos un poquito, que es gratis!!) el mundo entero se ha revolucionado. Todos (o casi todos, que Sálvame tiene mucha audiencia) hemos sido testigo de la revuelta global, hemos pedido un cambio. Desde los paises árabes hasta Estados Unidos, pasando por Europa. Y me he sentido orgullosa de ellos, de la gente que se echa a las calles, que lucha por el cambio, porque se respeten sus derechos. Porque, joder, estamos en pleno siglo XXI, hemos despertado. No vivimos con el temor al brazo represor de la Iglesia, nosotros elegimos a nuestros dirigentes de forma democrática para que luchen por nosotros, para tener una calidad de vida, para ser libres (AY QUE ME MEO TOA). Y todo esto es muy bonito, sí. Pero soy española, y aquí somos harina de otro costal. Aquí somos diferentes, esto es un mundo a parte, son otras normas, otras leyes.
En España somos muy hijos de puta. Y mientras miramos embobados cómo en otros países la gente se echa a la calle, nosotros estamos en el sofá haciendo zapping. Porque somos así, porque luchar por tus derechos cansa, y "si no hay bares yo paso". Que me podéis decir lo que queráis, pero esa es mi idea y no me lo quita nadie. Porque lo he visto con mis propios ojos y esa traición duele más que un tampax mal puesto. Nos ha pasado lo de siempre, nos hemos desinflado. Pero qué os voy a contar a vosotros, que como españoles (la mayoría de los lectores), estaréis hartos de verlo. Qué os voy a contar de un país que sólo parece unido cuando gana su selección. Un país donde impera el "me da igual a quién pisar para conseguir lo que quiero, porque soy español, y muy hijo de puta, y es así y es lo que hay".
No malinterpretemos. Soy española, y me gusta mucho esto. No sé, te das cuenta de lo mucho que te gusta donde vives cuando sales fuera. La comida es un asco, la gente es una mierda. Y los españoles somos muy mierdas, pero qué queréis que os diga, para aguantar una mierda ajena, me como la mía. Que al final se le coge cariño.
En definitiva, que somos todos muy hijos de puta, pero que como en casa en ningún sitio. Y aquí seguiré quejándome de lo mucho que me duele la herida, pero seguiré quitando la costra, porque la costra es mía y me la quito cuando quiero.
Bit.
viernes, 4 de marzo de 2011
Esto es España.
Cada día tengo más claro que las personas, por norma general, somos gilipollas. Pero gilipollas de libro. Podéis hacer la prueba: humilla a alguien y volverá a por más. Así de simple, parece que nos gusta, que el masoquismo es algo innato. Los animales, por otra parte, son más susceptibles de "entender" eso que a nosotros tanto nos cuesta. Coge un periódico, enrróllalo y dale en los morros a un perro, verás que no vuelve. Pero las personas no somos así. Camarero, póngame otra.
Así, en España, nos va como nos va. Buena frase aquella de que cada pueblo tiene el gobierno que merece. Totalmente de acuerdo. Y como esto es España, aquí todos callados como putas, que es tradición. Cuesta mucho trabajo eso de plantar cara y decir "qué carajo está pasando aquí". Ya me gustaría a mi ver aquí lo que nuestros vecinos del sur (sí, al otro lado del charco también hay parte de territorio nacional, aunque algunos sólo se acuerden cada cuatro años) están liando en sus respectivos patios de vecinas. Y ya me gustaría a mi ver a nuestros gobernantes aguantar como lo hace el colega libio. Que, ojo, yo si pudiera le pasaba la cuchilla, por cabrón, pero el tío los tiene bien puestos. Pero aquí esas cosas no pasan. Mismo perro, diferente collar, y todos tan contentos. Con dos cojones.
No hemos tenido suficiente con aquellas grandes cagadas del pasado, gordas que te rilas. Ahora, nos entretienen además, para no pensar en la crisis y tal, con pequeñas "chorraditas" que dan ganas de echarse a reir. O a llorar. ¿Que la DGT ha dejado de recaudar el pastizal al que se habían acostumbrado? No pasa nada, bajamos el límite de velocidad. Que los cabroncetes de los conductores van a pagar pero bien. Eso sí, de arreglar radares nada, que es mucho dinero. Y decimos que es como en EEUU (como si eso fuese garantía de ser bueno, hay que joderse) y todos tan contentos. ¿Que hay que rebajar el gasto público? Apagamos luces, total, como ahora los coches van más despacito, no necesitan tanta. Eso sí, también revisamos el sueldo a los funcionarios, pero a los políticos ni tocarlo. En qué cabeza cabe que Fulanito de Tal deje de cobrar los tres sueldazos que se lleva. Que me cuenten a mi cómo va a mantener las cuatro casas que tiene en la playa. Pobre, bastante ha trabajado ya como diputado como para encima tener que quitarle eso. Siete años, ni más ni menos. Los demás que trabajen hasta los 67, que la clase media aguanta carros y carretas.
Y como esto es España, aquí nadie va a decir ni mu. Así nos va. Triste, lamentable. No quiero ni pensar en lo que pasará cuando unos dejen de calentar el asiento para que pasen a calentarlo otros. Voy a ir haciéndome el pasaporte.
Bit.
Así, en España, nos va como nos va. Buena frase aquella de que cada pueblo tiene el gobierno que merece. Totalmente de acuerdo. Y como esto es España, aquí todos callados como putas, que es tradición. Cuesta mucho trabajo eso de plantar cara y decir "qué carajo está pasando aquí". Ya me gustaría a mi ver aquí lo que nuestros vecinos del sur (sí, al otro lado del charco también hay parte de territorio nacional, aunque algunos sólo se acuerden cada cuatro años) están liando en sus respectivos patios de vecinas. Y ya me gustaría a mi ver a nuestros gobernantes aguantar como lo hace el colega libio. Que, ojo, yo si pudiera le pasaba la cuchilla, por cabrón, pero el tío los tiene bien puestos. Pero aquí esas cosas no pasan. Mismo perro, diferente collar, y todos tan contentos. Con dos cojones.
No hemos tenido suficiente con aquellas grandes cagadas del pasado, gordas que te rilas. Ahora, nos entretienen además, para no pensar en la crisis y tal, con pequeñas "chorraditas" que dan ganas de echarse a reir. O a llorar. ¿Que la DGT ha dejado de recaudar el pastizal al que se habían acostumbrado? No pasa nada, bajamos el límite de velocidad. Que los cabroncetes de los conductores van a pagar pero bien. Eso sí, de arreglar radares nada, que es mucho dinero. Y decimos que es como en EEUU (como si eso fuese garantía de ser bueno, hay que joderse) y todos tan contentos. ¿Que hay que rebajar el gasto público? Apagamos luces, total, como ahora los coches van más despacito, no necesitan tanta. Eso sí, también revisamos el sueldo a los funcionarios, pero a los políticos ni tocarlo. En qué cabeza cabe que Fulanito de Tal deje de cobrar los tres sueldazos que se lleva. Que me cuenten a mi cómo va a mantener las cuatro casas que tiene en la playa. Pobre, bastante ha trabajado ya como diputado como para encima tener que quitarle eso. Siete años, ni más ni menos. Los demás que trabajen hasta los 67, que la clase media aguanta carros y carretas.
Y como esto es España, aquí nadie va a decir ni mu. Así nos va. Triste, lamentable. No quiero ni pensar en lo que pasará cuando unos dejen de calentar el asiento para que pasen a calentarlo otros. Voy a ir haciéndome el pasaporte.
Bit.
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