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lunes, 27 de agosto de 2012

Literatura veraniega y otros quiero y no puedo.

Buenas noches, blancas flores. Esta vez no pondré una mala excusa, simplemente es verano y me gusta tirarme a la Bartola. Y a mi chico, cuando se deja.

Entre paliza al sofá y paliza a la cama, he tenido tiempo de leer cualquier cosa que se me ha pasado por las manos. Unas me han sorprendido, con otras he llorado, y con alguna he querido hacerme el harakiri en la puta Puerta del Sol.

Bajo el edredón (Marian Keyes): Qué queréis que os diga, hasta en un libro de artículos esta mujer me encanta. Libro de artículos y otros relatos inéditos, muchas experiencias de la autora que luego plasma en sus libros en la piel de sus personajes. Y el consultorio de mamá Walsh. Maravilloso.

Maggie ve la luz (Marian Keyes): Otro de las hermanas Walsh, muy divertido, fresco y adictivo. Me recuerda esta familia tanto a la mía, que hasta me asusto. En serio, es que no conocéis a mi familia.

Dime quién soy (Julia Navarro): Pues yo tenía mis reticencias con este libro, por todo el bombo que le han dado, pero un día lo vi en el ebook de mi chico y me dije "Venga, Bit, una oportunidad, que encima no tienes nada a mano para leer ahora" y la verdad es que me enganchó. Inclusó me emocioné en algún momento (que yo soy de lágrima fácil y risa floja, ojo), pero nada, al final la cagó. ¿No os ha pasado nunca eso de estar leyendo un libro que os gusta y de repente, en las últimas 20 hojas parece que la editora le metió prisa al autor y lo acaba así de forma chunga deprisa y corriendo? Pues a la Navarro le pasó y la cagó.

Los pilares de la tierra (Ken Follet): Que sí, que es un clasicazo. Bit, cómo coño no lo has leído aún, es que eres un desastre. Sencillo, no lo he leído porque es un tochazo de libro y no quiero que me salga chepa antes de tiempo por ir con eso en el bolso. Pero ya que le he robado el ebook a mi chico, pues me lo bajé y me lo leí. El principio no engancha mucho, pero luego...en fin, qué decir. Que me ha cambiado la vida y la idea que tenía de que un pelirrojo no puede ser sexy. Adictivo, a veces pesado por las descripciones arquitectónicas, pero una maravilla.

Un mundo sin fin (Ken Follet): Y como me quedé tan impresionada, pues me dije "Venga, a por el segundo", y la verdad es que creo que me ha gustado más. Más adictivo aún que el primero, me ha emocionado mucho más y he llegado a llorar de rabia por la pobre Caris. En serio, qué vidas más chungas llevaba la gente, qué suerte tenemos.

El tiempo entre costuras (María Dueñas): Me lo recomendó la chica del Círculo, pero me daba pereza. Había leído muchas críticas sobre el libro, y yo es que de las críticas como que no me fío un pelo. Pero nada, Another y Sart me lo regalaron para mi cumpleaños, así que me lo leí. Y no hay día en que no les de las gracias de todo corazón. Me he reído a carcajadas, y he llorado en algunos puntos. Pero sobre todo, me ha encantado cómo retrara Tánger y Tetuán. Es que la tierra, tira. Muy recomendable, y se lee en dos días.

El juego del ángel (Carlos Ruiz Zafón): El primer harakiri. Mi novio me dijo "Bit, no seas tonta, no te lo leas, que no merece la pena", pero como soy más cabezona que Bush buscando bombas de destrucción masiva, me lo leí. Me maldigo cada día por ello, por las mañanas me escupo en el espejo y me hago cortes en las piernas por lo mucho que me odio. En serio, ¿quién coño es el camello de este tío? ¿Quién coño es el puto editor que decidió publicar semejante bazofia y pintarlo de best-seller? ¿Por qué no me hago caso cuando me digo que no me leo un puto best-seller más? En fin, una mierda infumable que parece que va a remontar en algún momento pero no remonta. En serio, nunca más.

Cincuenta sombras de Grey (E.L.James): Otro best-seller. ¿Veis? No aprendo. Bueno, debo decir que iba con más reticencia aún, me leí por encima el argumento y enarqué una ceja que ya quisiera Mr. Bean. Pero mi querida Dailara me incitó a ello. En serio, yo no quería, pero no sabía qué más leer y como, mirando por ahí, vi que a algunas bloggeras con (¿buen?) criterio literario les había gustado, allá que fui. Novela pseudorromántica pseudoerótica que no es ni una cosa ni la otra. Como ya han dicho otros antes que yo, novela para cuarentonas desesperadas que buscan unos azotes y palabras soeces. Para mí, una mierda aburrida. En algún momento crees que va a llegar la acción, que va a pasar algo interesante, pero te dejan con la paja a medias.

Este ha sido mi verano literario. Ahora, como estoy profundamente deprimida por mis dos últimos fracasos, me he empezado Los ojos amarillos de los cocodrilos, otro best-seller. No, es que yo no aprendo. En fin, deseadme suerte, mamones.

Bit.

domingo, 29 de abril de 2012

Bit vs los biquinis.

Buenas noches, niños y niñas. Perdón y mil veces perdón, pero el trabajo (sí, sí, no os riais, EL TRABAJO) no me deja tiempo de pasarme por aquí. Bueno, el trabajo y ese maligno imán que me atrae a cada bar que hay de camino a casa, que así llego luego que no veo ni la cama.

Pero bueno, aquí estoy otra vez, con un grave (GRAVÍSIMO) problema. Los biquinis. Sí, os parecerá frívolo (y probablemente lo sea), pero para mi es un problema bien gordo, algo que me trae de cabeza, que no me deja dormir...bueno, vale, tanto como eso no, pero ocupa mi mente cada vez que voy a cagar (sí, las tías cagamos, y hasta huele chungo y todo, ¿cómo se os queda el cuerpo?).

Pues resulta que, como yo no soy muy de ir a la playa (mi blanco nuclear da fe de ello), me he visto con este problema, que me voy a la playa en ná (yuhuuuu, vacacioneeeeeees) y no tengo qué ponerme. Porque, obviamente, si no voy a la playa no me compro un biquini cada temporada, que no soy yo de comprar por comprar (jijijijijijiji). Y llevo ya algunas semanas yendo a tiendas y viendo lo que se lleva esta temporada. Y os diré qué se lleva, que se nos noten los pezones cuando salimos del agua. Sí, biquinis con la parte de arriba sin forma, de triangulito o en banda, pero sin forro ni nada. Y para uno que encuentro con forma (super cuqui, todo muy bonito, muy marinero y tal), tiene más relleno que el pavo de Navidad.

¿Quién coño diseña las partes de arriba del biquini con dos dedos de relleno? Un hombre. Porque TODA MUJER sabe que NO pueden llevar relleno. ¿Por qué? Porque si te metes en una piscina con un biquini de esos, al salir deben volver a llenarla. Porque el PUTO relleno ha decidido absorber tooooda esa agua que, sin duda, expulsará en el momento menos apropiado. Muy calamar todo.

Y claro, diréis que por qué no uso de triángulo o de banda. Los primeros me parecen antiestéticos (y tienen la extraña manía de dejar la teta al aire en el peor momento) y los de banda porque no me quedan bien. No, mucha teta y mucho brazo, esos son para las 85B. Catastróficos para mi.

Y bueno, el resultado de estas búsquedas ha sido una Bit cabreada, con una cartera nueva y una máscara de pestañas de 27 euros. Porque conmigo no se juega, no señor. Eso sí, me parece a mi que este año en la playa hago topless, porque a este ritmo veo que no encuentro nada de nada.

Pero sobreviviré, siempre lo hago. Hasta que deje de hacerlo, entonces tendré una buena excusa para tardar en pasarme por aquí a chafardear un rato.

Bit.

jueves, 26 de mayo de 2011

Como decíamos ayer...

Bueno, después de muchísimo tiempo sin pasarme por aquí, he vuelto. Ya no tengo excusas para seguir dejando esto tan abandonado, las vacaciones (por desgracia) acabaron hace mucho, muchísimo. Pero ya estoy preparando las próximas, que van a dar para escribir bastante por aquí. Acampada hippie en mi salón, con dronjas, alcohol y muchas prestiputas, el plazo de inscripción cierra el día 1 de julio, camas limitadas.

Por lo demás, las vacaciones muy bien, cumplí al pie de la letra todas mis espectativas: beber, dormir y tomar el sol. No hice NADA más. Vuelta al curro y a la rutina, muchos cabreos, poco dinero...vamos lo de siempre.

Pero hoy ha pasado algo, algo especial...¡¡otro cliente "madurito" en calzoncillos!! ¡¡OOOOEEEEE!! Eso se merece mención, y hacer la ola con la cola. Es una de las cosas que más he echado de menos en mis vacaciones, el momento Full Monty. Y a parte de eso, hoy también me he peleado con cajas y cajas y grapas y más grapas. En serio, como pille al hijo de la grandísima puta que hace los envíos y grapa las cajas, le grapo los cojones al ventilador. Y me quedo más ancha que larga.

Y poco más, empieza el calorcito, ¡¡bendito verano!! Ahora puedo pasear tranquilamente por mi barrio esquivando cucarachas y persecuciones policiales. Qué felicidad, otro año más.

Bit.