Vuelvo después de un fin de semana de relax total. Viendo pelis, durmiendo, comiendo mucho...¡¡y sin resaca!! Cosa que, aunque me avergüence profundamente decirlo, me ha gustado. Y mucho. Además, que resulta muy productivo eso de levantarte un domingo después de haber dormido 14 horas como una rosa. Y como una se aburre y no tiene nada mejor que hacer, saca la caja de herramientas y ya puede arder Troya (y la rima, que no falte).
Me llena de orgullo y satisfacción decir que después de seis años (sí, sí, SEIS) he arreglado mi persiana. Seis oscuros años de tenerla bajada casi del todo por vaga. Pero el domingo, me levanté en plan manitas, y ahí me las vi y me las deseé, subida a la mesa destornillador en mano, quitando el tambor y peleándome con la dichosa persiana. Ha quedado monísima. Eso sí, ahora no tengo cortinas. Y lo pienso y me digo "tía, eres imbécil. Seis años sin persiana, sin ver la calle, y ahora que puedes levantarla porque funciona, la tienes que tener bajada porque no tienes cortinas y desde la calle se ve todo". Pero vamos, que una es rubia y esas cosas son comprensibles. Y predecibles.
El motivo de mi encierro voluntario este fin de semana, no es otro que darle un merecido descanso al hígado. Y al bolsillo. Después de unos carnavales como los que pasé, y de la que me espera este fin de semana, lo necesitaba. Y dormir, que últimamente se me olvida que es algo importante, vital, y esas cosas que dicen en Saber Vivir.
Y hoy, como buen lunes, día algo ajetreado en el trabajo. Mi jefe sigue de baja y mi compañero se ha pedido unos días libres. La mañana algo más animada, se me ha pasado bastante rápido. Eso sí, me ha dado tiempo al menos a mirar el periódico y leerme el suplemento, que no falte. La tarde algo más tranquila, la he dedicado a programar las emisoras de radio y a hacer pelea de fustas a última hora con mi jefe. Nos lo pasamos muy bien, la verdad.
Y poco más, no escribo porque últimamente estoy de muy buen humor y contaros cosas felices me parece lo más absurdo del mundo. Aquí se viene a leer barbaridades, indignarse en solidaridad con la rubia y cagarse en los vivos y muertos de todo el que no de los buenos días. Para todo lo demás, tenéis El Diario.
No matéis a nadie esta semana, que no pienso pagar más fianzas.
Bit.
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lunes, 14 de marzo de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Ley anti-tabaco. Día 1.
Ocho días después de que se implante la ley antitabaco en los lugares públicos, hoy, al llegar a casa, me he encontrado con que también se ha implantado aquí. Así, sin más, con dos cojones. Y eso sólo es la guinda de un día completito.
Empezamos el día con una hora de sueño. Sí, ha sido todo lo que he dormido, una puta hora. Llego al bar, pido un café y me lo tomo tranquilamente antes de entrar a trabajar. Eso sí, el cigarrito me lo he tenido que fumar en la calle, con la fresquita. Una mañana agotadora, es lo que tienen los lunes, que es el día libre en el gremio. Salgo corriendo, tenía cita para las uñas, ergo no me ha dado tiempo a comer. Otro café y a currar, es lo que toca. Un gilipollas me ha tenido toda la tarde dando vueltas de un lado a otro para al final no llevarse NADA. La cara de gilipollas que se me ha quedado ha debido ser acojonante.
Llego a casa, calada hasta los huesos porque me he dejado el paragüas en el trabajo. Felpudo nuevo, naranja con un perro, muy simpático el animalillo. Entro y huelo. Mierda, mierda, mierda. No puede ser, me digo. En efecto, pongo un pie en el salón y me encuentro el panorama. Media pared amarilla, media pared azul. Ahora tengo un salón bicolor, muy chulo. Y lo peor de todo, ya no puedo fumar en él. Hala, apestada a fumar en la cocina o en la terraza.
Con mi incipiente cabreo, me siento a cenar, con un olor a pintura que apesta toda la casa. Y a las 21:30 suena el timbre. Maldigo, me levanto y abro la puerta con un cabreo de la hostia. ¿Iberdrola? ¡Tu puta madre! ¿Qué pasa, que ya no se respetan los horarios?
Mañana mismo mando un mail a Evax, que despidan al publicista de los cojones que ha hecho el último anuncio. Eso o en una de estas me tengo que ir al carrefú a comprarme otra tele. Qué mal me sienta no dormir. ¡¡Buenas noches!!
Bit.
Empezamos el día con una hora de sueño. Sí, ha sido todo lo que he dormido, una puta hora. Llego al bar, pido un café y me lo tomo tranquilamente antes de entrar a trabajar. Eso sí, el cigarrito me lo he tenido que fumar en la calle, con la fresquita. Una mañana agotadora, es lo que tienen los lunes, que es el día libre en el gremio. Salgo corriendo, tenía cita para las uñas, ergo no me ha dado tiempo a comer. Otro café y a currar, es lo que toca. Un gilipollas me ha tenido toda la tarde dando vueltas de un lado a otro para al final no llevarse NADA. La cara de gilipollas que se me ha quedado ha debido ser acojonante.
Llego a casa, calada hasta los huesos porque me he dejado el paragüas en el trabajo. Felpudo nuevo, naranja con un perro, muy simpático el animalillo. Entro y huelo. Mierda, mierda, mierda. No puede ser, me digo. En efecto, pongo un pie en el salón y me encuentro el panorama. Media pared amarilla, media pared azul. Ahora tengo un salón bicolor, muy chulo. Y lo peor de todo, ya no puedo fumar en él. Hala, apestada a fumar en la cocina o en la terraza.
Con mi incipiente cabreo, me siento a cenar, con un olor a pintura que apesta toda la casa. Y a las 21:30 suena el timbre. Maldigo, me levanto y abro la puerta con un cabreo de la hostia. ¿Iberdrola? ¡Tu puta madre! ¿Qué pasa, que ya no se respetan los horarios?
Mañana mismo mando un mail a Evax, que despidan al publicista de los cojones que ha hecho el último anuncio. Eso o en una de estas me tengo que ir al carrefú a comprarme otra tele. Qué mal me sienta no dormir. ¡¡Buenas noches!!
Bit.
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