Después de una semana, tengo depresión. Sí, efecto retardado, la rubiez y tal y tal. Y es que un fin de semana que se empieza un jueves después de currar y se acaba un domingo a las 10:30 de la mañana, no puede ser malo. Y lo echo de menos. Y os echo de menos. Eso sí, también echo de menos ver dinero en mi cuenta bancaria, mi hígado, y dormir 7h al día. Pero bueno, daños colaterales.
Semanita bastante buena, poco trabajo (es decir, periódico diario leído religiosamente), la llegada de mi herr de tierras británicas, que ya se la echaba de menos a la jodía, y este finde de relax total. O al menos hasta mañana, que toca un poquito de Feria de Abril en el Cuernabéú (que no se nota que una es culé, ¿verdad?).
Y poco más, ciscándome en los muertos de más de uno, aunque igual debería ciscarme en los míos, porque soy idiota, pero queda mejor echarle la culpa a los demás. Que esto es España y una es castiza, castiza. Para lo bueno y para lo malo.
"Ya lo ves, la vida es así. Tú te vas y yo me quedo aquí. Lloverá y ya no seré tuya, seré la gata bajo la lluvia...y maullaré por ti".
Y con esta grandísima artista, me despido hasta la semana que viene, que mañana no creo que esté en condiciones para hacer nada. Que ya me tocará lamentarme por no pensar antes las cosas, pero...¡hoy no, mañana!
Bit.
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sábado, 26 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
¡Otra vez lunes!
Vuelvo después de un fin de semana de relax total. Viendo pelis, durmiendo, comiendo mucho...¡¡y sin resaca!! Cosa que, aunque me avergüence profundamente decirlo, me ha gustado. Y mucho. Además, que resulta muy productivo eso de levantarte un domingo después de haber dormido 14 horas como una rosa. Y como una se aburre y no tiene nada mejor que hacer, saca la caja de herramientas y ya puede arder Troya (y la rima, que no falte).
Me llena de orgullo y satisfacción decir que después de seis años (sí, sí, SEIS) he arreglado mi persiana. Seis oscuros años de tenerla bajada casi del todo por vaga. Pero el domingo, me levanté en plan manitas, y ahí me las vi y me las deseé, subida a la mesa destornillador en mano, quitando el tambor y peleándome con la dichosa persiana. Ha quedado monísima. Eso sí, ahora no tengo cortinas. Y lo pienso y me digo "tía, eres imbécil. Seis años sin persiana, sin ver la calle, y ahora que puedes levantarla porque funciona, la tienes que tener bajada porque no tienes cortinas y desde la calle se ve todo". Pero vamos, que una es rubia y esas cosas son comprensibles. Y predecibles.
El motivo de mi encierro voluntario este fin de semana, no es otro que darle un merecido descanso al hígado. Y al bolsillo. Después de unos carnavales como los que pasé, y de la que me espera este fin de semana, lo necesitaba. Y dormir, que últimamente se me olvida que es algo importante, vital, y esas cosas que dicen en Saber Vivir.
Y hoy, como buen lunes, día algo ajetreado en el trabajo. Mi jefe sigue de baja y mi compañero se ha pedido unos días libres. La mañana algo más animada, se me ha pasado bastante rápido. Eso sí, me ha dado tiempo al menos a mirar el periódico y leerme el suplemento, que no falte. La tarde algo más tranquila, la he dedicado a programar las emisoras de radio y a hacer pelea de fustas a última hora con mi jefe. Nos lo pasamos muy bien, la verdad.
Y poco más, no escribo porque últimamente estoy de muy buen humor y contaros cosas felices me parece lo más absurdo del mundo. Aquí se viene a leer barbaridades, indignarse en solidaridad con la rubia y cagarse en los vivos y muertos de todo el que no de los buenos días. Para todo lo demás, tenéis El Diario.
No matéis a nadie esta semana, que no pienso pagar más fianzas.
Bit.
Me llena de orgullo y satisfacción decir que después de seis años (sí, sí, SEIS) he arreglado mi persiana. Seis oscuros años de tenerla bajada casi del todo por vaga. Pero el domingo, me levanté en plan manitas, y ahí me las vi y me las deseé, subida a la mesa destornillador en mano, quitando el tambor y peleándome con la dichosa persiana. Ha quedado monísima. Eso sí, ahora no tengo cortinas. Y lo pienso y me digo "tía, eres imbécil. Seis años sin persiana, sin ver la calle, y ahora que puedes levantarla porque funciona, la tienes que tener bajada porque no tienes cortinas y desde la calle se ve todo". Pero vamos, que una es rubia y esas cosas son comprensibles. Y predecibles.
El motivo de mi encierro voluntario este fin de semana, no es otro que darle un merecido descanso al hígado. Y al bolsillo. Después de unos carnavales como los que pasé, y de la que me espera este fin de semana, lo necesitaba. Y dormir, que últimamente se me olvida que es algo importante, vital, y esas cosas que dicen en Saber Vivir.
Y hoy, como buen lunes, día algo ajetreado en el trabajo. Mi jefe sigue de baja y mi compañero se ha pedido unos días libres. La mañana algo más animada, se me ha pasado bastante rápido. Eso sí, me ha dado tiempo al menos a mirar el periódico y leerme el suplemento, que no falte. La tarde algo más tranquila, la he dedicado a programar las emisoras de radio y a hacer pelea de fustas a última hora con mi jefe. Nos lo pasamos muy bien, la verdad.
Y poco más, no escribo porque últimamente estoy de muy buen humor y contaros cosas felices me parece lo más absurdo del mundo. Aquí se viene a leer barbaridades, indignarse en solidaridad con la rubia y cagarse en los vivos y muertos de todo el que no de los buenos días. Para todo lo demás, tenéis El Diario.
No matéis a nadie esta semana, que no pienso pagar más fianzas.
Bit.
sábado, 8 de enero de 2011
Finde ferpecto.
No, en realidad es una mierda. Mi señora madre, con su baúl de la Piquer, se ha ido dejando a su pobre hija sola y abandonada. Y con un gripazo de la hostia. Ahora dudo si meterme en la ducha o en la cama. Salir o no salir, this is the question.
Se siguen aceptando solicitudes, ahí lo dejo.
Bit.
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