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lunes, 17 de diciembre de 2012

Noches de paz, días de infierno.

Amigos, ha llegado la Navidad. Bueno, en El Corte Inglés llegó hace mes y medio, pero es que esos son unos listillos. Pero sí, la temida navidad ha llegado, con sus cosas malas y sus cosas muy malas.

Entendedme, trabajo en un comercio, y con el paso de las campañas navideñas, aprendes a odiar estas fechas. Pero no es un odio del tipo "ver un papá Noel y matarlo a pedradas" (que ya llegará, calculo que en un par de años), no, es algo más del tipo "me cago en el capitalismo, en el consumismo, en la puta globalización y en el señora agarre usted a su niño, que como lo pille yo le arranco la cabeza". No sé, llamadme rara, pero estar todo el día rodeada de niños malcriados, padres estúpidos y gente impertinente en general, me pone de mala hostia.

Ese "yo soy más importante que el resto, yo tengo más prisa que el otro y tú vas a estar aquí hasta que a mi me de la gana" pues me joden. Yo también soy humana, también tengo una casa y una familia a la que comprarle regalos. Y si tú, hijo de la gran puta, estás en mi lugar de trabajo hasta las nueve de la noche cuando la hora de cierre es a las ocho, pues me jodes. Y mucho.

Me horroriza decorarlo todo. Me horroriza envolver regalos que tres días después me van a volver a traer, en sus divinos paquetes, para cambiarlos por otra cosa. Y lo que más me horroriza de todo es eso, los cambios y devoluciones.

Sí, lo sé, trabajar cara al público es duro, blablabla, todo el año. Pero en estas fechas lo es más. Así que, queridos y queridas (que socialista me ha quedado eso), os quiero pedir un pequeño favor. Cuando estas semanas vayáis a comprar esos regalos para vuestros seres queridos, pensad que la persona que os atiende, que os cobra, que os envuelve los regalos, es una persona como vosotros. Con sus buenos y malos días. Una persona con sentimientos, preocupaciones y responsabilidades. Una persona que a lo largo del día se come muchas broncas, reproches y malas caras de otros clientes. Pensad todo eso, y cuando os despidáis, hacedlo con la mejor sonrisa que tengáis. Quizá eso os parezca una tontería, pero os aseguro que esa persona no lo olvidará y lo agradecerá mucho. Tanto que, cuando llegue a casa, se sentará en el sofá y se lo contará a su familia.

Yo lo haría.

Bit.

jueves, 4 de octubre de 2012

Vuelta al cole.

Esta semana ha comenzado mi particular vuelta al cole. Después de una merecida semana de vacaciones, me ha tocado volver a la rutina de una forma un tanto estresante. No ya sólo por la vuelta al trabajo, sino porque durante mis últimos días de vacaciones, mi adorado paraíso al que suelo llamar casa, ha sido arrasado por un auténtico ciclón al que suelo llamar hermanas.

Sí, no hay nada más estresante a la vuelta de vacaciones que encontrarte tu casa llena de gente. Divertido, sí, pero estresante. Maletas hasta en la bañera, la nevera a reventar de comida que, de hecho, ya está empezando a caducar y el sofá overbooking total. Pero son mis hermanas (y sus respectivos acompañantes) y los tengo que querer.

Pero ya estamos a jueves, y todo ha vuelto a la normalidad. Relativamente. Una de mis hermanas trajo una maleta demasiado grande para "tres o cuatro días". Vamos, que se queda. Que este fin de semana me toca hacer sitio en el armario. Y yo que pensaba que eso era una leyenda urbana, una mierda para mi. En fin, ahora somos tres.

Pero volvamos a lo de la vuelta al cole. El trabajo. Mi apasionante y glamuroso trabajo. Uy, con esta carcajada seguro que baja la vecina a pedirme que me calle. No, en serio, mi trabajo. La verdad es que estaba preocupada porque mi jefe no me llamó en toda la semana. Creo que por fin, a sus 64 años, ha descubierto cuál es el agujero por donde mea y ya no le hago falta. Volví el lunes muerta de miedo por la cantidad indecente de trabajo que me esperaba. En mi empresa el concepto "vacaciones" es algo así como "tú vete, pero cuando vuelvas tendrás que hacer todo lo que hubieras hecho en esa semana de trabajo, aunque tengas que dormir aquí", pero como es demasiado largo, lo llamamos vacaciones. Mucho más cómodo. Pero para mi sorpresa, no fue así. Todo estaba hecho, apenas tuve que hacer un par de llamadas. Maravilloso.

La semana no podía ir mejor, apenas he tenido trabajo ni pufos que solucionar. Y hoy jueves, casi fin de semana. Pero no todo es perfecto, para nada. Hoy ha sido EL DÍA.

Me he levantado algo tarde, y entre pitos y flautas he acabado saliendo de casa sin desayunar y con el pelo a lo Michael Jackson pero en rubio. Un desastre. Llego al trabajo, me pongo a solucionar problemas técnicos con mi jefe, un par de llamadas y demás. Lo típico. Excepto porque el teléfono no ha dejado de sonar. Literalmente, no ha dejado de sonar en toda la puñetera mañanita. Meucci, te odio.

Pero el punto ágido ha llegado por la tarde. Y todo gracias a una señora, por llamarla de algún modo, altanera, borde, prepotente y maleducada a la que, con mucho gusto, hubiera cogido del pelo con sus carísimas mechas y la hubiera estampado contra el mostrador. Y sin inmutarme. El sexo es vida, señora, practíquelo.

Después de unos 30 cigarrillos y un cáncer de pulmón, he salido de trabajar, me he montado en el coche y he vuelto a casa. Agotada, cabreada, hambrienta y con muchas ganas de meterme en la cama. Un día más.

Bit.

martes, 15 de mayo de 2012

Señor, dame paciencia, y un arma.

Llevo unas chanclas horribles, un pantalón de pijama de Hello Kitty, una camiseta de Ralph que dice "Soy especial", el pelo muy sucio y la coleta mal hecha. Lo sé, si alguno aún se tocaba pensando en mi a pesar de haberos dicho que cago y me tiro pedos, he acabado con todas vuestras esperanzas. Pero todo esto tiene una explicación, algo convincente y que espero que me perdonéis: hoy es día de fiesta en Madrid y me pilla en medio de la peor semana del año en mi trabajo.

Sí, el jueves empieza el CSI y ya me dan ataques epilépticos cada vez que lo pienso. Y es que este año todo es mucho más especial. La organización hasta hace dos meses ni siquiera sabía la fecha, el viernes recibí las acreditaciones, todo está muy mal organizado, y para colmo los presindentes de honor de este año serán Sumajes, Espe y la Botella entre otros. Quiero llorar.

Y como es imposible que en mi empresa estemos en paz, ayer lunes (A TRES DÍAS DE EMPEZAR Y CON UN FESTIVO DE POR MEDIO), mi jefe, ese que tiene las pelotas más grandes que la cuenta bancaria de Botín, me llama a eso de las 11 de la mañana para decirme que no está en Madrid. Gritos, desmayos, ataques de ansiedad, vómitos. ¿QUEEEEEE? Pues sí, su tío, que está muy enfermo, está a punto de morirse. En Santander. Y claro, mi jefe tiene que estar allí. ¿Veis Modern Family? Pues mi jefe es una mezcla entre Jake y Cam. Horrible.

Así que ayer tocó el montaje de los muebles y fue un caos. Y mañana, miércoles, toca montar todo. Y jueves, viernes, sábado y domingo allí, pasando un calor de la hostia, trabajando doce horas diarias y aguantando a soplapollas y mujeres de soplapollas tocándome los cojones. Pero eso sí, sonrisas por doquier, eso que no falte.

Pensar en esta semana es algo que me aterra el resto del año, pero se soporta. Por favor, recordadme esta frase en estos días, me hará falta para no salir en las noticias. Ah, y al próximo que le oiga decir que le gustan los caballos, juro que le meto uno por el culo, ya veréis qué rápido cambia la gente de opinión.

¡Deseadme suerte!

Bit.

lunes, 2 de enero de 2012

Yo sobreviví a las rebajas.

Empezamos el año hablando de rebajas, porque si me pongo a hablar de recortes me cierran el blog y me toca huir a Afganistán por lo menos, y es que allí en verano tiene pinta de hacer calor. Y yo, que soy tan blanquita y tal, ir rojo langostino todo el día...pues como que no, ¿sabéis? Y se os coge cariño y tal.

A lo que iba, que me pierdo. Os voy a enseñar cómo sobrevivir a las rebajas (post inspirado en la señorita @Sartpo la pobre, qué mal lo tiene que estar pasando) porque yo ya he sobrevivido a ellas y es tela de chungo.

A ver, niños y niñas, vayan tomando asiento y abran sus Pinta y Colorea por la página 3. Cojan el lápiz rojo. Fernández, he dicho que lo coja, no que se lo coma, a ver si voy a tener que llamar a sus padres. Bien, ya estamos todos, ¿no? Peeeeeeerfecto, empecemos.

Lo primero, lo imprescindible para sobrevivir a unas rebajas es armarse de paciencia. O de Valiums. Pero vamos a centrarnos en la opción recomendada por cualquier médico, es decir, la de armarse de paciencia. Como consejo así, en petit comité, os diré que también es bueno que os arméis con imperdibles o tijeras pequeñas, por si la cosa se pone chunga. Pero vamos, que si os pregunta la poli, yo no he dicho nada. Muy bien, así me gusta, azucarillos para todos. Perea, como vuelva a llegar tarde no le dejo entrar. Que me distrae a los niños y así no se puede.

Sigamos. Te levantas por la mañanita temprano, te pegas un duchazo, te tomas una buena taza de café (o Nesquik, lo que sea) y un par de galletas y hala, a currar. Es muy importante que mientras vas en el metro, lleno hasta la bandera de padres y madres con niños y carritos, visualices en qué te vas a gastar el dinero que te paguen después de las rebajas. Ayuda mucho a suavizar las ganas de asesinar.

Llegas, te calzas el uniforme, te retocas un poquito el maquillaje y venga, al tajo. Se abren las puertas y empieza a entrar la gente. Sonríe, saluda, observa. En seguida aparecerá la típica maruja que se dirigirá directamente a la mesa del 50%. Tranquilos, nenes, que no panda el cúnico. Primero la acechas en la distancia. Obsérvala, déjala que se confíe y cuando vaya a coger una prenda para tirarla desordenada y arrugada sobre el resto, sin orden ni concierto, ¡ZAS!, te plantas a su lado. "¿Puedo ayudarla en algo?" le dices sonriente, mientras te cagas en toda su ascendencia, por lo menos hasta la Edad Media. Ella siempre, repito SIEMPRE, te dirá que no, que está mirando. Eso si se digna a contestarte, claro. Pero no pasa nada, no te desilusiones, porque en cuanto te des la vuelta y te pongas a doblar ropa de otro montón en el que habrá estado metiendo mano una maruja a la que no has visto llegar, te llamará al grito de "NENA" (o "NENE", aquí no se discrimina a nadie) para pedirte alguna talla. Y tú, con tu sonrisa de suficiencia tienes dos opciones:

a) Lo siento, ya no queda nada (mentira podrida, pero pasas de mover un dedo por esa pedorra)
b) Espere un segundo, que voy a mirar en el almacén (mentira más podrida aún, bajarás al almacén y tuitearás alguna burrada mientras haces tiempo) Lo siento, ya no queda nada.

Vivirás unos instantes de dicha al observar a la maruja triste y desamparada, pero tu felicidad se truncará rápidamente al comprobar que tienes la tienda llena de marujas idénticas. O lo que es peor, quinceañeras "fototuenti" que no pararán de dar por culo y mirarte con aires de superioridad. "Ya verás qué risas cuando acabe la carrera y tú estés trabajando en un McDonalds, zorra de mierda", pensarás mientras doblas la montaña de camisetas que las putas de mierda esas te han tirado por el suelo.

Pero no pasa nada, nenes y nenas, lo importante es tener la moral alta. Después de horas y horas de saludar, sonreir, doblar, saludar, sonreir, doblar, si tenéis suerte, tendréis un ratito de descanso para comer y fumar. Saldréis a la calle, la veréis repleta de familias felices cagándose de frío, pero sonrientes porque te van a hacer la vida imposible. Y mientras fumas como si te fuera la vida en ello, imaginas todas las formas posibles de muerte por mutilación parcial.

Vuelta al curro, saludar, sonreir, doblar, cagarte en el puto dolor de pies, saludar, sonreir, doblar, mirar el reloj, saludar, sonreir, doblar, ¿pero es que esta gente no tiene casa ni trabajo ni familia a la que dar por culo?. Pero no pasa nada, porque a final de mes, habrás hecho más horas que una puta en Nochevieja y cobrarás mucho dinerito para irte de copas o drogarte hasta que te olvides de por dónde esnifas la coca.

González, que se duerma me parece una opción como otra cualquiera, pero deje de babearme la mesa, que luego las de la limpieza se niegan a pasar la bayeta y me toca hacerlo a mi. Bien, ¿estamos todos? Así me gusta, los últimos 10 minutos os los dejo libres, que os estáis portando muy bien.

Cuando te quieres dar cuenta queda media hora para el cierre, y te pones a dar saltitos de alegría. ¡¡CHUUUUPIIII!! Ayyy, ilusos, que sois todos unos ilusos. Pobres ignorantes de la crueldad del español medio. ¿No sabéis que somos tan españoles que lo dejamos todo para el último momento? Si la tienda cierra a las 20:00, pues entro a las 19:58, total, aún están abiertos, ¿no? Eso es así SIEMPRE. Que no os extrañe, chavalitos. Y ahí estás tú, a pocos minutos del cierre, arañando tu libertad, y entra el conocido como PCDMCDUH (o para que nos entendamos, Puto Cabrón De Mierda Cliente De Última Hora). Normalmente, este tipo de cliente sólo está mirando. Es un cliente con mucha seguridad en sí mismo, no se siente amenazado delante de un grupo de personas que le miran fijamente haciendo rechinar sus dientes. Ahí está, tan tranquilo, paseándose y mirándolo todo detenidamente. Como si la cosa no fuera con él (o con ella. Normalmente suele ser ELLA), como si tuviera todo el tiempo del mundo, como si las personas que le miran afilando sus cuchillos y con cara de cabreo trabajaran por y para él y no tuvieran vida más allá del trabajo. Y dejadme que os diga algo, pezqueñines: el cliente de última hora NUNCA COMPRA NADA. Es así. Tengo la firme teoría de que Murphy basó su ley en este inexplicable acontecimiento. Pero, bueno, como dicen nuestros colegas gabachos, c'est la vie.

El cliente se va, todos pegan saltitos de alegría, suenan las campanas y sale confeti del techo. Se descorchan botellas de champán, suena música de los años 20 y la gente se abraza y se besa. Bueno, eso no pasa siempre, normalmente unos terminan de recoger y otros hacen caja, pero oye, qué bonito sería todo, ¿no?

Echas el cierre y pa casa. Has superado UNA jornada de trabajo, eres un machote (o una machota) pero es el primer día de rebajas. Bien, ya sólo te quedan dos meses, ¡¡mucho ánimo!!

Ya hemos completado el cursillo acelerado de "Yo sobreviví a las rebajas", pasad por la oficina y por el módico precio de 250 euros obtendréis el título, válido en cualquier país de la Unión Europea, a no ser que la Merkel diga lo contrario. Lo sé, es un poco caro, pero es que se me ha escacharrao el ordenador y me tengo que comprar otro. Todo sea por la supervivencia del blog, camaradas.

¡¡Felices rebajas!!

Bit.

lunes, 26 de diciembre de 2011

La gente es MUY gilipollas.

La gente es gilipollas. Se que es algo que os digo mucho, una frase muy recurrente en este pequeño rincón de mierda y vísceras varias, pero hoy os traigo un buen ejemplo. Que encima lo he sufrido en mis propias carnes.

El día ha ido bien, lo normal en estas fechas, mucha gente y buen volumen de venta. A las 8 hemos cerrado, como cada día, pero la chica del taller nos ha traído los regalitos que Santa nos había dejado en su casa, así que mientras yo empezaba a hacer caja, estábamos de charla y abriendo los regalitos.

A eso de las 20:05, con el cierre echado y las luces casi apagadas por completo, entra un matrimonio, que tienen un vale, que sienten llegar tarde, pero que si no nos importa que quieren hacer un regalo y como viven lejos...Mi jefe, que como hombre de negocios no tiene precio, y como gilipollas supremo tampoco, acepta y empieza a atender a ese par de especímenes sin respeto alguno por el trabajador al otro lado del mostrador, es decir, yo.

Después de media hora, se deciden y yo empiezo a envolver las cosas para regalo mientras siguen mirando. En estas estoy cuando el señor, que ha manifestado claramente estar en la etapa crítica de la crisis
de los 40, aunque eso no le exime de ser un retrasado mental y un gilipollas de los cojones, coge una fusta y comienza a golpear el paquete que yo estoy envolviendo, dándome con la fusta en la mano, "Esto me lo pones para regalo". Mi cara ha debido de ser épica mientras pensaba "Sí, te lo voy a poner de regalo después de reventarte la cara a fustazos, SOPLAPOLLAS, y luego metértela por el culo, ANORMAL, para que así le puedas confesar a tu mujer lo que de verdad te gusta, que son las pollas en tu culo de maricón de mierda que es lo que eres, IMBÉCIL". Tanto se me ha debido notar que su mujer se ha acercado a mi y me ha soltado "¿Qué te pasa que estás tan seria?". Esa pregunta me ha pillado completamente desprevenida (PERO SUBNORMAL, ¿NO LO ADIVINAS TÚ SOLITA?) pero simplemente he sonreído, muy profesional yo, "no, no me pasa nada, no se preocupe" y mi jefe, que se ha debido dar cuenta de todo y que me veía en la mirada que me faltaba el canto de un duro para escupirle en la cara, ha venido a mi rescate alegando "es que es ya muy tarde, llevamos desde las 10:00 aquí y nos queremos ir a casa".

Finalmente la feliz pareja se ha ido, espero que a tomar por culo, pero antes de irse nos sueltan la frase final que me ha repateado hasta los higadillos: "Perdonen, es que venimos de Arganda y había mucho tráfico, hemos salido de allí a las 17:00". Mire, señora, sin ofender, ¿me toma usted por tonta? Ni andando se tardan 3 horas de Arganda a la tienda, vamos, ni de rodillas. Si ha salido tarde, dígalo y punto, pero encima de que me tiene 50 minutos más para usted no me tome por tonta porque no lo soy y nada me cabrea más que eso.

Y eso ha sido todo, la gente es gilipollas, cada día más.

 Bit.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Lo que no me pase a mi...

Esta vez tengo excusa y de las buenas, ¡¡es real!! Un ser adorable y achuchable al que llamaremos Cu, me ha tenido el ordenador secuestrado 5 días, pero ahora funciona de putísima madre. Y aquí estoy, trasteándolo de nuevo más feliz que un guarro en un charco.

Semana de lo más extraña, hoy concretamente día agotador. Ganas de mandar a la mierda el trabajo aumentando. Si no fuera porque me encanta lo que hago, me hacía la maleta y me iba a Londres a darle por culo a mi hermana hasta: a) Encontrar trabajo. b) Que se me acabe el dinero y tenga que volver. c) Que me mande ella antes de vuelta de una patada en el culo porque no me soporta. Ninguna de las tres opciones me termina de convencer del todo, pero ya se verá.

Como he dicho, semana de lo más extraña, sobre todo la noche del lunes. Obviamente salí de fiesta, y pasaron dos cosas que aún no me acabo de explicar.

1. Como siempre, cogí un taxi para llegar al centro. El taxista juró que me conocía. Lo juró y lo perjuró y acabé creyéndole. Creo, y me da miedo pensarlo, que se trataba del famoso "JoseLuí", un taxista muy majo que conocimos una noche, que nos dejó fumar y al que le juramos amor eterno. Al final me acabó dando su mv del trabajo y el personal, por si necesitaba que me fuera a buscar a alguna parte en cualquier momento. Muy muy majo el colega, pero sigo pensando quién coño será y de qué noche loca me conoce.

2. En algún momento de poca lucidez, se ve que le dí mi número a un tal Juan que lleva dos días llamándome, que me ha descrito físicamente, sabe de qué trabajo y sabe mi nombre. Pero yo ni puta idea de quién es el colgado. Eso sí, me ha invitado a cenar. Muy majo el chico. No, no voy a ir a cenar con él.

Cuando me pasan estas cosas me planteo seriamente dejar de salir en plan destroyer. O dejar de beber directamente. Pero claro, luego salgo con mis amigos de cañitas "tranquis" y acabo llegando a casa a la mañana siguiente con una cogorza del copón y varias heridas de guerra. La culpa no es mía, es de ellos, pero se lo perdono.

Eso sí, este fin de semana juro y perjuro que no salgo. No me llaméis, por favor, no quiero ni puedo salir. Bueno, el sábado una tarde de cañeo me lo puedo permitir, pero nada más (JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA), en serio.

En fin, pequeñas meretrices del averno, espero que este mes pase pronto y que llegue ya el maltido día 18 para emborracharme como Dior manda. ¿Veis? No tengo remedio.

Bit.

martes, 18 de octubre de 2011

Lo bueno si breve...

Pues ya estoy aquí de vuelta de mi fin de semana de relax total, arañando los días que me quedan de vacaciones y de no hacer NADA. Debo decir que estoy completamente enamorada de Galicia, de su gente, su gastronomía, su cerveza y por supuesto y un punto superior en el ránking, de su jodido PULPO.

Llegamos el jueves por la tarde, nos perdimos buscando el hotel, aquella maldita ciudad llena de cuestas y suelo empedrado, ideal para ir con las bolas chinas puestas, una pasada. Conseguimos llegar, dejar las cosas y salir echando leches, que la cerveza no se bebe sola. Y de cañeo, pedo bastante majo y a dormirla.

Me llama mi jefe el viernes por la mañana, gruño, me resisto, pero lo cojo. Llamada completamente innecesaria, he de decir, pero al fin conseguimos salir de la cama y a seguir comiendo y bebiendo. Y así todo el día, siesta y de fiesta otra vez.

Por fin sábado. No tengo palabras para describir ese día. Por la mañana, excursión a Illa de Arousa, un pueblecito PRECIOSO donde comimos DE PUTA MADRE con un paisaje INCREÍBLE. De verdad, aunque me hicieran subir al culo del mundo por unas escaleras que no se las deseo ni a un murciano, pero mereció la pena el paisaje. Y luego a hacer el París-Dakar. Muchas, muchás más risas con mi rubiña preciosa, mi morenaza guapísima, mi gallego de mis amores al que quiero con locura y mi valenciano. Vamos, que hacerte esa ruta con esos cuatro amigos que son completos amores no tiene precio. Que menudas risas nos echamos. Aunque he de reconocer que tengo muchísimas lagunas de esa noche, pero sólo sé que fui feliz y que me lo pasé genial, que me reí como nunca y disfruté como una enana. Ains, que me emociono.

Pero no os preocupéis, sigo siendo yo. "¿Nos haces una foto?" "Bueno, yo es que esto de hacer fotos no se me da muy bien" "Tampoco es tan difícil, sólo es apretar un botón". Y sí, nos hizo la foto, pero salió movida. Hijo de puta.

Y vuelta a Madrid, tristeza profunda. Que te escriba una amiga a las cuatro de la tarde que si hacemos birras. Salir de casa a las seis para ir a tomar unas cañas y amanecer a las 12 de la mañana en el piso de tu amiga con un cuenco de pota al lado de la cama, una resaca increíble, un moratón en la rodilla, el labio hinchado y el pómulo dolorido. Y lo mejor es cuando tu amiga te dice lo que hiciste esa noche, que no lo voy a contar aquí porque es vergonzoso hasta para mi. Sólo diré eso de "lo del labio y el pómulo será porque decidiste que era más seguro potar poniendo la cara en el asfalto". Sí, de ese tipo de persona soy.

Qué corto se me ha hecho, pero cuánto he disfrutado. Y me ha servido para aclararme yo, aclarar ciertas situaciones, recuperar a una persona a la que pensaba que había perdido y era muy importante para mi. Y qué coño, que estoy super feliz y contenta. Que me lo merezco y me tocaba.

Qué ganitas de volver y cuánto echo de menos a mis gallegos adorados. A ver si venís prontito a verme, josdeperra, que quiero repetir.

Y ahora a ver un poquito la tele, acostarme tarde y levantarme mañana a la hora de comer. Esto es vida, siestas de 3 horas, sin horarios, sin preocupaciones...

Bit.

lunes, 10 de octubre de 2011

Tachán, tachán...¡¡que me voy de vacaciones!!

Ahora mismo, aunque no lo creáis, estoy pegando saltitos de emoción. Bueno, más o menos, pero o me alegro porque MAÑANA ME VOY DE VACACIONES, o acabo pegándome un tiro. Entre los nervios, el estrés y la úlcera incipiente, estoy que no sé si como me tengo en pie. Pero sigo en pie. Bueno, ahora mismo no, estoy sentada (más bien tumbada, hay que reconocerlo) en el sofá recien cenada con la tripa como la de un niño de Somalia.

Así que, queridos lectores, os echaré mucho de menos mientras como pulpo y me emborracho con Estrella Galicia. Porque pienso venir hasta el culo de cerveza y juro que de la cantidad de pulpo que comeré, me saldrán tentáculos. Así podré repartir más hostias a la vez. Todo son ventajas.

La verdad es que echaré de menos mi rutina. El vacío existencial que siento cuando me marcho de casa con una maleta me pone triste. Pero más triste me pongo cuando estoy haciendo la maleta en el hotel antes de volver.

Echaré de menos mi trabajo (sí, soy así de masoca, ¿qué pasa? Lo sabíais, no es una novedad). Me lo paso bien, y cuando estoy varios días sin ir, a veces pienso en qué estarán haciendo, qué nuevos cotilleos habrá o si mi jefe se está ciscando en mi santa progenitora porque he dejado algo a medias. Que siempre pasa.

Echaré de menos madrugar. Que no, que no es verdad, tonto el que se lo haya creído.

Echaré de menos a mi santísima progenitora. Bit, levántate. Bit, ¿qué comemos mañana?. Bit, recoge lo que dejaste en el baño. Bit, ¿cómo dejas la ropa sucia en el suelo de tu habitación? ¿y si vienen visitas?. Sí, esas cosas se echan de menos. Pero sigue ganando por goleada el tema del pulpo. Lo mío por el pulpo es adoración.

Os echaré de menos a vosotros. Mucho mucho. Y os traeré algún regalito (pulpo no, por supuesto, eso es sólo mío).

En realidad necesito desconectar un poco, lo de la úlcera no es coña. O eso o tengo gases, ya no sé qué me pasa. En fin, nos leemos a la vuelta, malditos. Traeré fotos y anécdotas. Eso si llego viva, que tengo mis dudas...es lo que tiene viajar en una lata de mejillones en escabeche.

Espero que seáis buenos, no quiero tener que cortar cabezas a mi vuelta, estaré demasiado deprimida como para matar sin que me salpique la sangre y es algo que ODIO.

miércoles, 5 de octubre de 2011

¡¡Hola mamá, sigo viva!!

Me han timado. El chino que compré por internet para que se encargara del blog no llega nunca. Pero me ha llegado un catálogo de neumáticos super completo. Lástima que no tenga coche.

En fin, ¿os he dicho ya que la semana que viene me voy de vacaciones? ¿No? Oh, pues sí, me voy de vacaciones muahahaha pringaos de los cojones que os quedáis aquí currando, me voy, me voy a tajarme, a comer y a jartarme de follar y prometo traeros algo. Un imán para la nevera, una historia entretenida, fotos, lo que sea.

Como dato importante de esta semana, me he propuesto dejar de fumar. Y no me va tan tan tan mal. De hecho me va tan bien que aún no me buscan por asesinato ni han puesto denuncias por agresión ni nada. Y eso que me estoy fumando unos 5 cigarros al día. Jo, me hago mayor, me siento muy machota.

Y poco más, mucho trabajo, muchos clientes pesados, muchas ganas de desconectar y evadirme. Y sobre todo, echo mucho de menos a mi hermana, que debe estar pelándose el culo de frío por tierras británicas. Y echándome mucho de menos ella a mi también, que me la conozco. Pero pronto iré a darle por saco por allí, hasta que se canse de mi y de una patada me monte en una de esas cajas de zapatos que son los aviones de Ryanair y de vuelta a casa. C'est la vie.

Bit.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Diario de una dependienta en apuros (V)

Iba a escribir (oh, sí, aunque parezca increíble) sobre un tema bonito y muy tierno, pero cuando llevaba apenas 3 párrafos me he puesto a lloriquear como una enana y me he dicho "Oye, Bit, que le hables a tus amigos de esto, pase, pero por los mundos de internés donde aún tienes una reputación, pues no" y aquí estoy, sin tener mucho que contar. Y sin mucha reputación tampoco, que ya se encargó ayer mi hermana de acabar con ella de forma brutal en el caralibro. Cría cuervos...que al final te saldrá más barato que tener hermanas.

Semana de 14 días, esto no se acaba. Mucho, muchísimo trabajo, no duermo más de ocho horas desde...¿el día 9? Y estoy agotada. Pero este fin de semana ya no trabajo y voy a descansar y a disfrutar en muy buena compañía. Y en tres semanas vacaciones, que falta me hacen.

Como nota del día, una SOPLAPOLLAS (porque llamarla de otra forma es faltar a la verdad, y eso en este blog NUNCA) que ha venido a tocarme lo que viene siendo el fifi (cortesía de mi adorable hamija y vecina, muy fisna toda ella). Y lo siento mucho, pero esta semana es muy mala para eso. Os pongo en situación, yo sola en la tienda, ATENDIENDO a un cliente. Entra señora hija de la grandísima puta con niña de la mano. Señora fea, muy fea. Niña más fea todavía (qué cruel puede llegar a ser la madre naturaleza y los putos genes).

Señora hija de la grandísima puta: Hola, venimos a por espuelas de rodela.
Bit: Sí, ahí las tiene, justo delante de usted.
Señora hija de la grandísima puta: Pues no las veo.
Bit: Pues tiene usted un problema de visión, pedazo de zorra. (Me acerco) Mire, ahí.
Señora hija de la grandísima puta: Ah, sí (cara de asco)
Bit con mucha mucha cara de asco.

La tía ha estado un buen rato más dando por culo, mi cara de hostilidad era más que evidente, la tensión se podía cortar hasta con un clip cuando de repente...¡¡ZAS!! Llega la hora de pagar. Mi ordenador va un poco lento y a veces se cuelga, y hoy ha pasado.

Señora hija de la grandísima puta: Voy a pagar con tarjeta.
Bit: (Ahora simpática porque ya se iba la pedorra de los cojones) Sí, sin problemas.
Ordenador colgado. Caca, pedo, culo, pis.
Señora hija de la grandísima puta: ¿Estás esperando a que te enseñe mi DNI?
Bit: Sinceramente, me gustaría mucho más darte de hostias hasta encontrar vida inteligente, pedazo de puta. No, estoy esperando a que el ordenador responda (sonrisa de suficiencia).
Señora hija de la grandísima puta: Ah...

Y en definitiva, eso ha sido todo. Mañana más y mejor (estáis que os lo creéis, actualizar mañana, jah. ¡Pringaos!)

Quizá después del finde me pase por aquí para daros un poquito de envidia...ains, felicidad.

Bit.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Septiembre... ¿por qué?

Terrible. Esto es terrible. Ya estamos en septiembre, lo que significa mucho, MUCHÍSIMO, trabajo. Y eso creedme que es terrible. Para mi, para Bit, para la persona que ahora mismo aporrea el teclado con saña. Para el blog es lo mejor del mundo, muchas anécdotas, muchos cabreos...todo muy maldito.

Vuelta de vacaciones, la gente lo quiere todo para ayer. Y yo tengo que hacer como que me importa algo, es mi trabajo. Pero en realidad, en el fondo de mi ser, me rio malignamente mientras pienso que lo llevan claro, que eso tardará al menos un mes. Vuestro futuro está en mis manos, malditos hijos de una hiena.

Pero hay algo que es guay. De hecho es muy guay porque sólo pasa una vez al año y es romper un poco la rutina, pero que cuando estás ahí metida en el jaleo, te parece una santísima mierda. El GRAN concurso. Una semana de trabajar 12h diarias, con una hora para comer, sin fin de semana y mierdas de esas que se acuerdan en convenio. Una semana de estrés pero de momentos divertidísimos. El año pasado, sin ir más lejos, tuve que salir corriendo a vomitar cuando un conocido miembro de una importante e influyente familia intentó ligar conmigo. Patético. Muy patético. Vomitivo. (Bueno, también es verdad que ese día me podía hacer vomitar cualquier cosa, es lo que tiene la resaca, que es muy mala). Pero es divertido, estás en el campo, se supone que trabajas pero en realidad no haces nada. Y encima pagan dietas.

Y después de eso una semana de vacaciones. Y ya estoy haciendo planes muy muy nazis.

Otro domingo más que sumar a la lista de días poco productivos, pero deseando ya que llegue el siguiente (atención a mi etiqueta favorita, que os doy pistas y ni lo veis) y salir un poco de la rutina. 

Como anécdota de la semana hay una muy buena. No la iba a contar, porque fue bastante vergonzosa, pero cosas peores me han pasado. Uniforme: pantalón y camisa. Sujetador algo justo, con esto de las hormonas me han crecido (más) las tetas. Os podéis imaginar la cara del cliente cuando me agaché y una de mis citadas tetas decidió irse de parranda ella sola. Así, sin avisar, traspasando la barrera del sujetador y la camisa. Un show. Digno de ver. Vergonzoso. Rezo desde entonces porque el cliente no vuelva nunca más. O al menos me haya puesto un mote divertido. Señor, qué cruz de vida.

Bit.

martes, 23 de agosto de 2011

Lalalalalala.

Hoy iba a hablar sobre cosas que me cabrean. Mucho. Pero sinceramente, no me quito la sonrisa de la cara, a pesar de que estoy gravemente herida y mi vida pende de un hilo. Bueno, tampoco tanto, quizá exagero un poco. Es que soy del sur, y en el sur hacemos esas cosas. Lo único que me ha pasado es que soy un poco torpe y tengo una coordinación digna de una octogenaria. De hecho, si llego a ser más torpe, nazco por el culo.

A lo que iba, estoy contenta (¡¡y no estoy borracha!! aún), el odioso mes de agosto se acaba, la gente vuelve a las ciudades fantasma, vuelve al trabajo (vamos, que se joden igual que me he jodido yo y eso me anima una barbaridad) y todo vuelve a la normalidad. Pero se acerca septiembre, y el dichoso concurso que te pasas evitando un año pero que finalmente llega. Una semana al sol, sonriendo, con camisa (y la caló, claro) y trabajando 12 horas al día. Pero da igual, un extra nunca viene mal.

Y en nada vuelve mi señora madre, volveré a comer de forma decente, volverá a echarme la bronca porque soy un desastre...¡¡pero volveré a comer de forma decente!! Y eso me hace feliz, muy feliz, porque encima mamiadoptiva está en el norte poniéndose negra y descansando y ahora no tengo con quién comer ni qué comer. Y encima en el kebab de mi barrio ni me cogen el teléfono, los hijos de la gran puta.

Y poco más, con muchas ganas de que llegue el fin de semana y descansar, reposar la patita en alto y que se me cure esto ya que no me deja vivir. (Sí, es que soy MUY del sur).

Quesitos, quesitos para todos. O mejor pa mi tó.

Bit.

martes, 9 de agosto de 2011

Diario de una dependienta en apuros (IV)

Ya iba tocando, qué felicidad se respiraba en el ambiente.

Hoy sólo he trabajado de tarde, por la mañana estaba sufriendo y ciscándome en los muertos de los publicistas de los anuncios de compresas. En serio, TODOS son hombres, o mujeres encocadas. Sino de verdad que no me lo explico, ¿a qué huelen las nubes? A TU PUTA MADRE, RETRASADA.

Bien, prosigamos. Después de vegetar en el sofá charlando animadamente por teléfono, hora de hacer la comida y de irse a currar. A nadie en su sano juicio se le ocurre ponerse a freir en bragas. Corrijo: a nadie salvo a mi. Pero gracias a la maravillosa pomada de mamá, sólo es una marca chiquitita en mi pierna. Y nada, al curro a darlo todo.

Nada más llegar, descubro que algún retrasado mental ha decidido sacar a pasear su vena artística en MI probador. Media hora quitando pegatinas del cristal, y luego armada con un trapo en una mano y la pistolita de cristasol en la otra para borrar las huellas de tan atroz crimen. Eso sí, el espejo ha quedado como nuevo.

Luego me llega un chico, algo confuso, y me pregunta si eso antes era un sex shop. Chaval, te la han colado. Pero aun así le enseño las fustas mientras intento contener la risa. Ha sido un momento realmente incómodo, pero yo ya he tenido cachondeíto toda la tarde.

Después he trabajado un poquito, limpiado algo el polvo (de puro aburrimiento) y cuando me iba a echar el piti de las 19:50 (sagrado, antes del cierre) me entra una GILIPOLLAS que me ha hecho desmontar medio escaparate. Yo intentaba respirar hondo, mi compañero me miraba como con miedo escondido detrás del mostrador, porque preveía que podía estallar en cualquier momento. Afortunadamente no ha pasado nada, pero me he quedado con su cara: esta se va a cagar.

Y nada, luego a casita, un poquito de tele y a dormir a una hora prudente, que la semana va a ser larga. Visitas muy esperadas y sexo asegurado. Y sí, esta vez es verdad y no me estoy inventando nada, ¡¡el tío existe!!

Bit.

domingo, 31 de julio de 2011

¡¡Me han secuestrado!!

Me han tenido secuestrada en un zulo unos albanokosovares durante estos últimos 10 días. Ha sido horrible, la comida era una mierda y no entendía nada de lo que decían. Encima no han echado nada interesante en la tele y estaba muy aburrida. No me han dejado hacer nada, ni tenían piscina los sosos de mierda, ni play ni vibradores ni nada para entretenerme. Creo que aún no me he recuperado del shock, eso es algo que me perseguirá de por vida. Bueno, vale, es mentira, soy una perra y no me he pasado por aquí. Matadme, lo merezco. Pero jo, últimamente no tengo tiempo de nada.

Días muy turbios, muchas cosas que hacer y nada de tiempo. La vuelta al curro fue realmente traumática, pero ¡¡mi jefe se ha ido de vacaciones!! ¡¡YUHUUUUU!! (esperad, he mojado las bragas. Vale, ya está todo limpito de nuevo, prosigamos). Voy a estar un mes sin aguantarle más que 5 minutos de llamada al día. Sólo 5 minutos de "Tranquilo, está todo bien, no se ha quemado, ni nos han robado, no he liado nada importante ni tengo a 4 panchitos colgado de los focos, puedes seguir tomando cervecitas en una terraza" y nada más. NADA MÁS. Si hay algo mejor que mis vacaciones, es que mi jefe tenga vacaciones. Es como otro mes de vacaciones para mi, básicamente no doy palo al agua y vivo en paz y tranquilidad.

Después de este finde de fiesta y perversión, lo necesito. El viernes asistí a la summerpartybeach de mi mami adoptiva. Nos lo pasamos muy bien, la música creo que fue lo mejor de la velada. Y el momento "Como una ola" (que sabéis que no puede faltar en cualquier fiesta que se precie) mientras todos me miraban y yo atacaba un pincho moruno que hacía sus veces de micrófono y alimento para rubias hambrientas. Y pelar patatas a las 5 de la mañana (en serio, ¿qué diría Freud sobre mi adicción a las patatas fritas?). Fue genial la noche, la verdad, morreos varios, exhibicionismo tetuno y escanciado de sidra en terraza. Un show.

Y ayer sábado a Torrebronx. Pensaba que no llegábamos, mi hermana tiene la misma orientación que Colón. En serio, mira que habremos cogido veces la M30 para volver a casa, pero nada, a la tía ni le sonaba el camino. Pero finalmente llegamos y sin perdernos. Me dieron algún regalito más de mi cumple, cenamos y de fiesta. Nos lo pasamos genial, y eso que estuve perdida una hora en mitad de la nada, con gente dándose de hostias mientras yo, en primera fila, iba comentando la jugada por teléfono.

Esta semana se me ha pasado volando, quizá por los efectos de mi cumpleaños. El fin de semana pasado fue un poco turbio, pero he sobrevivido.

El sábado cena con mi mami adoptiva, supuestamente esa noche no iba a salir, así que planeamos algo tranquilito en su casa. Pero sentí la llamada de la naturaleza (la mía, es decir, tajarme hasta cagar tapones de botellas) a eso de la 1:30 y después de celebrarlo nosotras con sangría en sandría (bautizado después por la señorita "Holavenimosanada" como "sandría") y recibir felicitaciones varias, dejé a mi mami adoptiva en casa y me fui de fiesta. Me tajé muy mucho, me reí muy mucho y acabé llegando a casa prontito. A eso de las 9:30 con los churros en la mano.

Me despiertan a eso de las 12, ha llegado un ramo de rosas (monérrimo, hoyga) de mi ex. Jé, qué majete, pero sigo durmiendo. Me levantan a la fuerza, toca ir a comer, que para eso es mi cumpleaños. Y cuando llegamos, ¡¡tachán!! sorpresa. Mi madre, que la mujer es una jodía santa, ha organizado un picnic con mis mejores amigos en el retiro. Así que allí nos plantamos, a la sombra, manteles de cuadros, tuppers y coca cola. Y muchas risas, y la mejor compañía del mundo: mi familia y mis más mejores amigos. Los tengo que querer.

Y ya luego llegar a casa, partidita al Trivial (esta vez no gané, pero habrá revancha, os lo juro) y a dormir hasta el día siguiente a las mil porque estaba destrozada. Porque sí, el lunes ¡¡NO TRABAJÉ!! Y fui la mujer más feliz del mundo.

Y esta semana en el curro bastante rara, de momentos de no hacer ni sombra a estrés total. Pero me encanta, me da para muchas anécdotas. Lo que he echado mucho mucho de menos han sido los momentos Full Monty, pensé que en verano con los calores habría más, pero nada. No se me desnuda nadie y yo con esta desesperación encima, de aquí a nada telarañas que me salen. Si alguno quisiera y yo me dejara...

Y poco más, esperando que llegue el día 11 ya, que mi pequeña Kou baja para los madriles con el pirado del churri y va a ser un finde guachi. Y también viene el valenciano (como diría mi compidepisosupermaja: Gñé!).

En fin, odio el calor de Madrid y más si me toca dormir sola por las noches. Antes yo creo que lo aguantaba mejor, y si no podía dormir, al menos tenía algo divertido que hacer. C'est la vie!

Bit.

PD: Ojo a la última etiqueta que he añadido a la colección. Al valenciano seguro que le gusta.

lunes, 27 de junio de 2011

Si no lo digo, reviento.

Hoy ha sido un día de mierda. Así, sin más.

Esta mañana se presenta una chica muy maja en la tienda preguntando por mi jefe. Bien, resulta que la chica es de una famosisísima productora y que van a grabar un programa en mi tienda. El viernes. Sí, sí, EL VIERNES. Y yo, como no puede ser de otra forma, trabajo ese día. El día en el que empezaban mis vacaciones. MIS VACACIONES. Después de una dura negociación con el jefe, he accedido a trabajar por la mañana, a cambio de incorporarme más tarde y tener un par de días más de vacaciones, porque "como tú controlas mejor que nadie el tema de la ropa, necesitamos que estés aquí". Siesquesoyimbécil, joder. Pero vamos, que he quedado como la más mejor de las empleadas del mundo entero que se sacrifica por la empresa (¡¡dos días más de vacaciones!! ¡¡YUHUUUU!! Os van a dar por el culo, mamones). Después del sofoco que me he pegado con eso, cuando ya casi acariciaba con mis deditos las malditas vacaciones, me he ido a desayunar tranquilamente: napolitana de chocolate y café. Para la depre.

Por la tarde la cosa ha sido mucho, MUCHO mejor. Resulta que se me han presentado cuatro sudacas (sí, despectivamente lo digo, ¿y qué? es mi blog y me lo follo cuando quiero) borrachos como una cuba. De hecho han entrado bebiendo y al irse se han dejado la bebida en las escaleras. Bueno, entran justo cuando llega mi jefe "menosmalquenomecomoelmarrónyosola" he pensado aliviada. Loscojones, si lo llego a saber me hago el harakiri o me cuelgo de un foco, hubiese sido mejor y menos doloroso. Pues nada más entrar, uno de esos cabestros me ha tirado la mesa de las rebajas y casi me desmonta un escaparate. Encima un pestazo a vino en toda la tienda flipante. Yo no sabía dónde meterme, sobre todo cuando ha llegado la "mejorclientasuperpija" que me adora y a la que a pesar de todo también adoro.

- ¿Ese bolso se vende? (uno de los borrachos a la "mejorclientasuperpija")
- No, señor, ese bolso es suyo, lleva sus iniciales. (un LV monísimo divino de la muerte, hoyga)

La tía con una cara entre el asco, el asombro y el miedo. Acojonante. Me la he llevado a la planta de abajo y me he disculpado, yo estaba al borde de las lágrimas y la desesperación, porque encima los tíos no paraban de hacer comentarios totalmente fuera de lugar y algo subiditos de tono. Y la pequeña y dulce Bit allí, aguantando estoicamente. La "mejorclientasuperpija" se ha ido guiñándome un ojo y deseándome suerte. En serio, la tengo que adorar, es un cielo. Yo he seguido aguantando, recogiendo todo lo que tiraban, contestando todas las dudas mientras me miraban raro, con una media sonrisa forzada y al borde de las lágrimas de nuevo, mientras mi jefe intentaba torearlos. Les he cobrado y he corrido escaleras abajo como alma que lleva el diablo a encerrarme en el almacén para poder berrear a gusto.

Después me llega otra tía en plan "señorita, o sea, tenemos muchísima prisa y quiero que nos atienda ya, rapídisimo todo y tal". Vamos, una puta pija petarda de las de toda la vida, con ese acento quieroserdelaMoralejaperonopuedo de las que dan ganas de hostiar. Encima en plan prepotente que te cagas como si yo no tuviera ni puta idea. Ahí minipunto para mi jefe, que le ha callado la boca diciendo que YO era la experta, la otra se ha tenido que callar la boca. Por imbécil.

Y como colofón final, otra imbécil ha ido quejándose a mi jefe que hace unos meses vino y "la señorita que había no me atendió bien, parecía que no tenía ganas de vender". Imbécil, con gilipollas como tú que no haces más que poner pegas es MUY difícil. Si no tengo lo que quieres, qué hago, ¿lo pinto? Suficiente con que no te mandé a la mierda y encima te puse una sonrisa, payasa retrasada.

Ofún, qué agustico me quedao.

Y luego chachi guay, que he ido con mi más mejor y más guapa mami a tomar unos tintos en una terraza y a cotorrear como posesas. Que con el calor que hacía casi morimos. Eso sí, me han dado ganas de estampar al camarero y mearme en su corona de flores. Encima de lento no se enteraba de nada. Y luego mi más mejor mami está en paro, hay que joderse.

Y bueno, mucho calor, el SPM cada vez me jode más y tengo muchas ganas de pillar las vacaciones. No sé, aunque no me vaya a ninguna parte pero podré pasarme el día durmiendo, leyendo, viendo series...y esperando como agua de mayo que venga esta gentuza para pasarme dos semanas bebiendo como una perra. Y a ver si me pagan de una puta vez, joder, que NECESITO comprarme unos zapatos bonitos. Y un bolso. Y otro vestido. Ainsssss...

sábado, 25 de junio de 2011

Ya queda menos (o eso quiero creer, gñé)

¿Sabéis que hoy ha sido el último sábado que he trabajado antes de mis vacaciones? ¿Y sabéis que "trabajo" y "vacaciones" son las dos etiquetas que más uso? Lo primero a mi jefe no le ha hecho ni puta gracia cuando se lo he recordado, me ha sugerido que podría ser el último. Lo segundo me inquieta bastante.

En fin, escribo muy rapidito que he quedado y no quiero llegar más tarde de lo que suelo normalmente, que una tiene mala fama, pero a este paso dejaré de tener amigos. (He estado a punto de escribir "hamijos", creo que las redes sociales me están haciendo MUCHO daño). Ahora a tomar algo con Dios y su esposa y luego a las fiestas del barrio (¿pueblo?) de mi cu. A darlo todo bailando pasodobles y vaciando el camión cisterna de güisqui.

Y mañana por la mañana a ver el piso. No, es que no es un piso, es EL PISO. Qué ganas tengo ya de verlo, no os imagináis la cantidad de paranoias mentales que me he hecho, lo he amueblado como 15 veces y eso que aún no lo he visto. Ya os contaré qué tal.

viernes, 24 de junio de 2011

Nomelopuedodecreé todo lo que estoy escribiendo estos días. Sí, para mi es mucho.

Hoy día más o menos tranquilito, o eso creo, porque estoy en modo zombi. Anoche intenté acostarme a una hora prudente, pero no pude, entre el puto calor, el ruido y el insomnio estuve dando vueltas hasta las 4 de la madrugada casi. Y encima la noche estuvo movidita, no se qué pollas pasó por aquí pero tenía 3 coches de policía en mi calle. Y los policías son como los técnicos de ONO, aun sabiendo que son las 3 de la madrugada, hablan como si estuvieran en un puesto del mercado a las 12 del mediodía.

Y por aquí estuve, leyendo blogs, leyendo el dichoso libro de Juego de tronos que me está volviendo loca y sin tabaco. Y así estoy hoy, con unas ganas de llegar a casa esta noche y acostarme, aunque se que no será posible, seguro que a pesar del cansancio se me ocurre algo muchísimo mejor que hacer y mañana cuando me levante pensaré que fue una malísima idea.

En una semana estoy de vacaciones. Lo sé, soy muy pesada, pero qué coño, tengo unas ganas de pillarlas...Y el domingo he quedado para ir a ver el piso. Bueno, decir piso es decir mucho, pero ya veremos qué tal, escribiré sobre ello y pondré alguna fotito.

Echo de menos a mi mamá, quiero volver a comer en condiciones.

Bit.

lunes, 20 de junio de 2011

Diario de una dependienta en apuros (III)

Llevaba mucho, mucho tiempo sin escribir sobre mis frustraciones laborales. O al menos sin dedicarles más de cuatro líneas. En realidad, si lo pienso bien, llevaba mucho sin escribir, pero la verdad es que nunca tengo tiempo, me estoy dedicando a mi verdadera vocación. Pero hoy ya tocaba.

Lunes, día del profesional, en general mucho trabajo. La mañana más o menos tranquilita, tenía unas cosas pendientes que me han llevado casi toda la mañana y se ha pasado relativamente rápido. Hasta las 13:50 que ha llegado el cliente puñetero de última hora. Total, que mi compañero se ha pirado con toda su cara (hoy ha llegado a eso de las 10:20) encima sabiendo que yo tardo muchísimo más en llegar a mi casa y que apenas me da tiempo a comer. Pues nada, he salido casi a las 14:30. Corriendo para casa, a engullir como podía la comida y otra vez para el curro. La tarde puñetera también, no demasiada gente pero de los que dan por culo, y mi jefe de charleta, que para eso es el jefe. Cerramos, estamos haciendo caja y veo un cliente que me llama a través del escaparate. Yo me he hecho la loca, porque sé que eso significa salir media hora más tarde. Bueno, el hijo de puta ha llamado a la tienda por teléfono pidiendo que le abriéramos que era una CONSULTA RÁPIDA. Loscojones. Tronco, si vienes a comprar ropita para la niña y encima eres colega del jefe, llévatela, que se la pruebe en casa tranquilamente y si no le vale la devuelves que no te van a decir nada. Pues no, "lo siento mucho, se que estábais cerrados, blablabla" pero he acabado saliendo 45 minutos más tarde, con dos cojones.

Por otro lado, subo al servicio y me encuentro lo que me llevo encontrando tres meses: mi jefe tiene pérdidas. De dignidad, de memoria y de orina. Se jacta de que después de su operación "meo como un hombre, con espumita y todo". Vale, me parece guay, ¡¡PERO MEA DENTRO, MAMÓN!! Nada, todo regado, como si aquello fuera un bar.

Más cabreada que una mona, salgo de currar y ya mirando el reloj veo que no me da tiempo a hacer la compra en el super de mi barrio, asi que entro en el que hay junto al trabajo. Justo cuando entran unos 40 universitarios de risas que se van de botellón. Me parece genial que estéis de vacaciones, que vuestros papis os mantengan y que seáis super hamijitos felices, pero ojala os de un coma etílico y no os volváis a cruzar en mi camino. Para pagar un puto paquete de pan tostado he tardado otros 15 minutos.

Y ahora por fin en casa, sé que algo ha pasado porque en mi calle hay policía, pero en mi casa no es así que me la trae un poco al fresco. A cenar pescadito a la plancha y a ver un rato la tele relajada, que me lo merezco. Menos mal que el jueves es fiesta (que me ha tocado discutirlo hasta la saciedad con mi jefe porque me decía que no, que ese día se trabaja, y yo le decía que sí, que a trabajar viniera él porque esta que está aquí ni jarta vino trabajaba) y tenemos chachi barbacoa donde pienso beber hasta cagar los tapones de las botellas.

Y eso, queso, que odio a la gente. Cada día más.

Bit.

jueves, 26 de mayo de 2011

Como decíamos ayer...

Bueno, después de muchísimo tiempo sin pasarme por aquí, he vuelto. Ya no tengo excusas para seguir dejando esto tan abandonado, las vacaciones (por desgracia) acabaron hace mucho, muchísimo. Pero ya estoy preparando las próximas, que van a dar para escribir bastante por aquí. Acampada hippie en mi salón, con dronjas, alcohol y muchas prestiputas, el plazo de inscripción cierra el día 1 de julio, camas limitadas.

Por lo demás, las vacaciones muy bien, cumplí al pie de la letra todas mis espectativas: beber, dormir y tomar el sol. No hice NADA más. Vuelta al curro y a la rutina, muchos cabreos, poco dinero...vamos lo de siempre.

Pero hoy ha pasado algo, algo especial...¡¡otro cliente "madurito" en calzoncillos!! ¡¡OOOOEEEEE!! Eso se merece mención, y hacer la ola con la cola. Es una de las cosas que más he echado de menos en mis vacaciones, el momento Full Monty. Y a parte de eso, hoy también me he peleado con cajas y cajas y grapas y más grapas. En serio, como pille al hijo de la grandísima puta que hace los envíos y grapa las cajas, le grapo los cojones al ventilador. Y me quedo más ancha que larga.

Y poco más, empieza el calorcito, ¡¡bendito verano!! Ahora puedo pasear tranquilamente por mi barrio esquivando cucarachas y persecuciones policiales. Qué felicidad, otro año más.

Bit.

viernes, 15 de abril de 2011

Lo siento, pero el cupo de gilipollas por hoy está cubierto.

Vuelta al trabajo, vuelta a la rutina y vuelta a la realidad: la gente es subnormal. Y como el karma parece que se ha dado cuenta de que he pasado unos días muy tranquilita, me manda hoy todo de golpe.

Mañana super productiva, me he puesto al día con bastante rapidez. La tarde ya ha sido más complicada, pero nada que no se solucione saliendo 5 minutitos a fumar, a respirar, blasfemar en turco y vuelta al trabajo, a sonreir y a aguantar. Que total, es lo que toca.

Pero lo mejor de todo es la gente. Aquellas personas de las que nunca he esperado NADA, en estos días me han demostrado muchas cosas, y he quedado gratamente sorprendida. Y aquellos de los que tanto he esperado, veo que no hacen más que fallarme. Y de los que ni espero ni dejo de esperar, me sorprenden con comportamientos propios de niños de infantil. Que tiene huevos la cosa.

Lo siento, pero el cupo de gilipollas por hoy está cubierto.