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domingo, 29 de mayo de 2011

Democracia real.

Me he cuidado mucho de escribir sobre esto de forma precipitada. Y hoy, raro en mi, voy a ser algo comedida en cuanto a opiniones y formas de expresarlas. Quiero hablar hoy de lo que llevamos viviendo desde hace ya dos semanas en todo el país. Comenzó como una manifestación, la única forma de decirles a los que mandan lo que el resto opinamos. Y de repente se convirtió en una revolución. Una revolución pacífica que la clase política no se esperaba y ante la que no han sabido cómo actuar. Y eso ha quedado ampliamente demostrado.

Me indigna la situación actual, me indigna que se nos trate como a nada y que a cambio se nos pida todo. Pero mucho más me indigna que la clase política de este país siga sin querer entender lo que está pasando, y no actúe en consecuencia. Me indigna (por no decir que me jode, claramente) que durante la última semana de campaña electoral (y primera del movimiento), los políticos de un partido u otro hayan estado totalmente perdidos ante lo que pasaba. Primero condenan lo ocurrido, luego chupan el culo. En fin, políticos. Pero que después de que mi queridísima y excelentísima Presidenta de la Comunidad, la señora Aguirre, gane las elecciones, pida que se desaloje el campamento de Sol...es para cogerla del cuello y ahorcarla con sus propias arrugas. Esa hija de la grandísima puta (y que me perdone su madre, no tiene culpa de que en su época los anticonceptivos no se usaran) primero se hace la loca y capea el vendaval, y en cuanto todo pasa, zasca, a la puta calle todo el mundo. Pedazo de zorra, si esa gente tuviera una casa donde vivir y un trabajo al que acudir, no los tendrías acampados en tu puta plaza, ¿no crees? Mierda, eso de ser comedida me ha durado párrafo y medio, lo siento. Pero estas cosas me alteran.

Y luego, claro está, llega el desalojo por la fuerza. Todos hemos sido testigos de los lamentables acontecimientos de Barcelona. Todos hemos visto esas fotos, y algunos (una servidora, sin ir más lejos) hasta nos hemos emocionado. Sí, yo lloré viendo algunas imágenes. Y para que luego salga el desgraciado de turno, responsable único de aquello, y con sus dos cojones bien puestos (todo hay que reconocerlo, este tío los tiene) diga que lo volvería a hacer. Y se queda más ancho que largo, el mamón. Es en momentos como estos en los que me planteo qué hicimos mal. Porque si esto mismo hubiera ocurrido en Japón, ese desgraciado no sólo hubiese presentado su dimisión de forma inmediata, sino que probablemente estaría tomando mojitos con Bin Laden y Bob Esponja en el fondo del mar.

Pero no, esto es España, y esa es nuestra clase política. ESA clase política que SE SUPONE que nos representa. Y lo siento, pero no, a mi ese señor no me representa, ni la señora Aguirre, ni el señor Rodríguez Zapatero, ni el señor Rajoy, ni el señor Rubalcaba, ni la señorita Pajín. Lo siento de verdad pero me niego a que una panda de hijos de puta incompetentes esten jugando con mi futuro y el de todos. El pueblo ha hablado, harto de tanta bazofia, harto de manipulaciones, mentiras y saqueos. Y cuando miles y miles de personas guardan silencio a la vez, cuando millones de personas se manifiestan a lo largo de todo el país de forma pacífica...¿no merecemos un cambio?

Sólo espero que esto no se apague. Hemos hecho historia, algún día podremos decir orgullosos que nosotros vivimos esto, que todos colaboramos para que esto ocurriera. Yo me siento muy orgullosa de cada persona que, de una forma u otra, han participado para que hayamos llegado hasta aquí. Medios de comunicación de todo el mundo se han hecho eco de lo que está pasando, pese a que vivimos en la era de la desinformación y de la información manipulada. Pero somos más fuertes, y gracias a internet y a las redes sociales, el mundo ha visto con sus propios ojos todo lo que se está viviendo. Y nos apoyan, desde todas partes del mundo.

Gracias de verdad, y todo mi ánimo y mi apoyo a todas las acampadas, a las asambleas de barrios y a las concentraciones en las embajadas de todo el mundo. Y hoy en especial a París.

Sólo pedimos algo justo. Democracia.

Bit.

viernes, 4 de marzo de 2011

Esto es España.

Cada día tengo más claro que las personas, por norma general, somos gilipollas. Pero gilipollas de libro. Podéis hacer la prueba: humilla a alguien y volverá a por más. Así de simple, parece que nos gusta, que el masoquismo es algo innato. Los animales, por otra parte, son más susceptibles de "entender" eso que a nosotros tanto nos cuesta. Coge un periódico, enrróllalo y dale en los morros a un perro, verás que no vuelve. Pero las personas no somos así. Camarero, póngame otra.

Así, en España, nos va como nos va. Buena frase aquella de que cada pueblo tiene el gobierno que merece. Totalmente de acuerdo. Y como esto es España, aquí todos callados como putas, que es tradición. Cuesta mucho trabajo eso de plantar cara y decir "qué carajo está pasando aquí". Ya me gustaría a mi ver aquí lo que nuestros vecinos del sur (sí, al otro lado del charco también hay parte de territorio nacional, aunque algunos sólo se acuerden cada cuatro años) están liando en sus respectivos patios de vecinas. Y ya me gustaría a mi ver a nuestros gobernantes aguantar como lo hace el colega libio. Que, ojo, yo si pudiera le pasaba la cuchilla, por cabrón, pero el tío los tiene bien puestos. Pero aquí esas cosas no pasan. Mismo perro, diferente collar, y todos tan contentos. Con dos cojones.

No hemos tenido suficiente con aquellas grandes cagadas del pasado, gordas que te rilas. Ahora, nos entretienen además, para no pensar en la crisis y tal, con pequeñas "chorraditas" que dan ganas de echarse a reir. O a llorar. ¿Que la DGT ha dejado de recaudar el pastizal al que se habían acostumbrado? No pasa nada, bajamos el límite de velocidad. Que los cabroncetes de los conductores van a pagar pero bien. Eso sí, de arreglar radares nada, que es mucho dinero. Y decimos que es como en EEUU (como si eso fuese garantía de ser bueno, hay que joderse) y todos tan contentos. ¿Que hay que rebajar el gasto público? Apagamos luces, total, como ahora los coches van más despacito, no necesitan tanta. Eso sí, también revisamos el sueldo a los funcionarios, pero a los políticos ni tocarlo. En qué cabeza cabe que Fulanito de Tal deje de cobrar los tres sueldazos que se lleva. Que me cuenten a mi cómo va a mantener las cuatro casas que tiene en la playa. Pobre, bastante ha trabajado ya como diputado como para encima tener que quitarle eso. Siete años, ni más ni menos. Los demás que trabajen hasta los 67, que la clase media aguanta carros y carretas.

Y como esto es España, aquí nadie va a decir ni mu. Así nos va. Triste, lamentable. No quiero ni pensar en lo que pasará cuando unos dejen de calentar el asiento para que pasen a calentarlo otros. Voy a ir haciéndome el pasaporte.

Bit.