Primero llegaba tarde a trabajar (larga historia que os contaré otro día, cuando quiera morir echando espuma por la boca por las putas compañías telefónicas, a las que todos les vendemos nuestra alma y que hacen con nosotros lo que quieren. Me siento muy España vs Alemania. Hay que joerse), y resulta que la calle estaba tomada por medios de comunicación y policía. Sí, esos que pagamos entre todos y que me han pedido que ME IDENTIFIQUE. Perdone, caballero, pero si fuera terrorista no habría madrugado tanto. Voy a trabajar. A TRABAJAR. ¿Lo entiende? Ah, no, perdone, olvidaba que es usted funcionario. Siga, siga, no se corte, continúe tocándose la mandanga, que el sueldo corre de mi cuenta.
Pues eso, después del incidente, llego al trabajo. Leo la prensa. Ocho páginas con fotos y textos alabando al difunto. Y la foto de Palomares, que no falte. Qué bueno era. Padre de la Constitución. Gran figura de la democracia. De la derecha democrática. ¡¡QUE FUE MINISTRO DE FRANCO, COÑO!! Sí, joder, ese señor tan bajito con bigote y mala hostia. No, Hitler no, ese era alemán, yo os hablo del español. Que sí, coño, el de los pantanos. Bien, pues ese. Manda cojones que se rindan homenajes a personas (legalmente era considerado persona, ojo, que la justicia nunca fue lo nuestro) que participaron de forma activa en la política del régimen. Pero niños y niñas, ¡this is Spain! ¡And Spain is good! ¡Paella y jamón! ¡Siesta y carajillo! En fin, a mi es que estas cosas me pueden.
Pues eso, que la mañanita ha sido super cachonda y entretenida. Que no he hecho ni sombra, vaya, pero unas risas... Luego he intentado, tonta de mi, ir a la tienda de Orange que hay justo en frente, y casi me hacen placaje en el intento. Si hubiera llevado petardos, los hubiera tirado. No me hubiera cargado a nadie, pero un susto les daba. Y de paso yo me echaba unas risas de la hostia. Espero que si lo hubiera hecho, me pagarais la fianza, mamones. Que yo os quiero mucho muchito.
Poco más que añadir, de este señor no me apetece hablar, de repente parece que nos hemos olvidado de todo y este señor era un santo. Que no digo que no haya hecho cosas por la democracia, pero Fraga no nació en 1975 cuando murió el generalísimo
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