lunes, 17 de septiembre de 2012
Estoy hasta los cojones.
"Uy, qué alterada vienes hoy, Bit". No, alterada no, hasta los cojones. ¿De qué? De la gente. "Ya, bueno, pero es que eso es lo que dices siempre". Sí, lo sé, como argumento no es muy novedoso, pero me da igual. Es la simple y pura verdad. No me hace falta ningún estudio por la universidad de Harvard para saber que, cuanto más haces por alguien y cuanto más te esfuerzas por facilitarle la vida, más te jode. Y más grande es la caída.
A estas alturas, y conociendo bien al personaje en cuestión, lo que no me explico es cómo no me lo he visto venir antes. Bit tonta, Bit ingenua. Ya, vale, lo sé. Pero es mi forma de ser, no puedo evitarlo. Ese gran defecto que es pensar que todo el mundo tiene dos dedos de luces y va a hacer lo más lógico. Pero no, la gente es más tonta, más imbécil y más vaga. Y claro, luego pasa lo que pasa.
Pero no todo queda ahí, no todas las decisiones y acciones de una persona le perjudican sólo a él mismo. No, pensemos un poquito. Vuestras acciones (y las mías, que yo no soy precisamente un ejemplo a seguir, ojo) directa o indirectamente tienen consecuencias sobre los demás. ¿Tanto cuesta pensar un poco en cómo lo que hagamos puede influir en el resto? ¿Tanto cuesta pensar que si, por ejemplo, dejo el coche en doble fila y me voy media hora, puedo joder a alguien que tiene prisa por sacar el coche? Es sólo un ejemplo, si alguien me deja encerrado con el coche, lo apuñalo y listo. Por imbécil. Por mierda seca.
Me encanta esa expresión: mierda seca. Contundente. Certera.
Bit.
lunes, 4 de junio de 2012
Diario de una dependienta en apuros (VI)
La raza humana es una mierda, y vuelve a su origen: la puta mierda. Nos vamos a la mierda irremediablemente, sí. No soy socióloga, ni falta que me hace. Ya me gustaría a mi ver a uno de esos dando el callo en mi puesto de trabajo, día sí, día también. Aguantando a marujas, a marujones, a mamás insoportables con niños llorones, a señores que van de dignos pero son mierda pura como personas, a niñatos que te miran con cara de "jaja eres una desgraciada por trabajar aquí, yo estudio una carrera" pero a los que luego miraré yo cuando vengan a pedirme trabajo a mí. En general, hablo de lidiar cada día con gente que te ve como un mero instrumento, que creen que estás ahí para servir, que no te ven como a un ser humano con vida, familia, sentimientos. Y eso me toca los huevos no sabéis como (bueno, los habituales igual sí que os hacéis una idea).
Yo soy una persona. Y tengo derecho a tener un mal día. Y a llorar. Y a cabrearme. Y a pensar que esa tía es una imbécil. Y creedme, lo pienso mucho más de lo que me gustaría.
Es que la ves, la ves entrar y SABES que va a ser la zorra que te va a putear. Danza por la tienda, por TU HÁBITAT, toqueteando aquí y allá, sin apenas interés. Pero tú la observas, porque SABES que la va a liar. Y no te decepciona, las cosas si pueden salir mal van a salir mal, nunca decepcionan.
- ¿Qué precio tiene este bolso?
- 35 euros, lo pone en la etiqueta (zorra).
- ¿Pero ya con el descuento?
- No tiene descuento.
- Pero ahí pone 30%.
- En las camisas (zorra).
- Es que no tenía pensado gastarme tanto en un bolso.
- Aham (¿y a qué coño vienes aquí, sifilítica de los cojones? ¿a tocarme a mi las narices?).
Después de 15 minutos suplicando un mísero descuento, y yo ahí encabezonada que no y que no, su hijo ha cedido y ha pagado el puto bolso a 35 euros. Que manda cojones la cosa, la señora tan digna con sus joyas y su perfume de mierda y luego es más arrastrada que ninguna. Que se quejen los pobres, me jode, pero que se me queje un rico es que me corroe las entrañas y acabo vomitando hasta los intestinos. Que de verdad que no puedo. ¿Que no llegas a fin de mes? ¿Te cuento lo que tengo que hacer y de lo que me tengo que privar? Que a todos nos gusta que nos limpien la casa y salir a cenar todos los días, pero si no puede ser, no puede ser. Nos jodemos y nos aguantamos.
La gente me da mucho asquito. Mucho. Mucho.
Lo que queda de Bit.
lunes, 26 de diciembre de 2011
La gente es MUY gilipollas.
El día ha ido bien, lo normal en estas fechas, mucha gente y buen volumen de venta. A las 8 hemos cerrado, como cada día, pero la chica del taller nos ha traído los regalitos que Santa nos había dejado en su casa, así que mientras yo empezaba a hacer caja, estábamos de charla y abriendo los regalitos.
A eso de las 20:05, con el cierre echado y las luces casi apagadas por completo, entra un matrimonio, que tienen un vale, que sienten llegar tarde, pero que si no nos importa que quieren hacer un regalo y como viven lejos...Mi jefe, que como hombre de negocios no tiene precio, y como gilipollas supremo tampoco, acepta y empieza a atender a ese par de especímenes sin respeto alguno por el trabajador al otro lado del mostrador, es decir, yo.
Después de media hora, se deciden y yo empiezo a envolver las cosas para regalo mientras siguen mirando. En estas estoy cuando el señor, que ha manifestado claramente estar en la etapa crítica de la crisis
de los 40, aunque eso no le exime de ser un retrasado mental y un gilipollas de los cojones, coge una fusta y comienza a golpear el paquete que yo estoy envolviendo, dándome con la fusta en la mano, "Esto me lo pones para regalo". Mi cara ha debido de ser épica mientras pensaba "Sí, te lo voy a poner de regalo después de reventarte la cara a fustazos, SOPLAPOLLAS, y luego metértela por el culo, ANORMAL, para que así le puedas confesar a tu mujer lo que de verdad te gusta, que son las pollas en tu culo de maricón de mierda que es lo que eres, IMBÉCIL". Tanto se me ha debido notar que su mujer se ha acercado a mi y me ha soltado "¿Qué te pasa que estás tan seria?". Esa pregunta me ha pillado completamente desprevenida (PERO SUBNORMAL, ¿NO LO ADIVINAS TÚ SOLITA?) pero simplemente he sonreído, muy profesional yo, "no, no me pasa nada, no se preocupe" y mi jefe, que se ha debido dar cuenta de todo y que me veía en la mirada que me faltaba el canto de un duro para escupirle en la cara, ha venido a mi rescate alegando "es que es ya muy tarde, llevamos desde las 10:00 aquí y nos queremos ir a casa".
Finalmente la feliz pareja se ha ido, espero que a tomar por culo, pero antes de irse nos sueltan la frase final que me ha repateado hasta los higadillos: "Perdonen, es que venimos de Arganda y había mucho tráfico, hemos salido de allí a las 17:00". Mire, señora, sin ofender, ¿me toma usted por tonta? Ni andando se tardan 3 horas de Arganda a la tienda, vamos, ni de rodillas. Si ha salido tarde, dígalo y punto, pero encima de que me tiene 50 minutos más para usted no me tome por tonta porque no lo soy y nada me cabrea más que eso.
Y eso ha sido todo, la gente es gilipollas, cada día más.
Bit.
lunes, 28 de febrero de 2011
Mi nueva religión: la misantropía.
Me toca las narices de una forma increíble el rollito "zorra de madriguera" que se traen algunas personas. Es simple, meto mal rollo, siembro la duda en otra persona, y me cubro con mi manto de pieles cual Sarita Montiel. Aquí paz y después gloria, señores. ¿Que te jode? Pues ya sabes, Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como.
A ti, querida desconocida, cuyo único objetivo en la vida parece ser adivinar sin conocerme cómo soy. Juzgar sin saber, hablar de más de temas que desconoces completamente. A ti y a otras tantas personas más, os hago protagonistas de mi blog hoy. Sí, os lo merecéis, las miles de personas que vais por el mundo con este rol, que pensáis que vuestros actos no tienen repercusión en vuestras vidas. Joder, ¿no habéis oido hablar del karma? ¡¡EXISTE!! Y os joderá vivos, como vosotros jodéis con vuestras lenguas viperinas.
Zorras de medio pelo (qué mania se le ha cogido al pobre animal, más mono...), inteligentes en apariencia, os enredáis en vuestra propia tela de araña. Pero ya se sabe, se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
En fin, después de esta reflexión, cada día tengo más clara mi aversión por la gente. Da igual lo que hagas, te la van a clavar por la espalda igual. Y oye, si eres Jesús Vazquez, te gusta, pero a mi...como que me van más las cosas de cara, por eso de mirarse a los ojos. Muy romanticona que es una. Muy de la vieja escuela.
Al final haré como mi tocaya y me teñiré de morado, para despistar. Aunque se que en el fondo, lo mío es rubiez de espíritu y no tiene cura.
Bit.