La gente es gilipollas. Se que es algo que os digo mucho, una frase muy recurrente en este pequeño rincón de mierda y vísceras varias, pero hoy os traigo un buen ejemplo. Que encima lo he sufrido en mis propias carnes.
El día ha ido bien, lo normal en estas fechas, mucha gente y buen volumen de venta. A las 8 hemos cerrado, como cada día, pero la chica del taller nos ha traído los regalitos que Santa nos había dejado en su casa, así que mientras yo empezaba a hacer caja, estábamos de charla y abriendo los regalitos.
A eso de las 20:05, con el cierre echado y las luces casi apagadas por completo, entra un matrimonio, que tienen un vale, que sienten llegar tarde, pero que si no nos importa que quieren hacer un regalo y como viven lejos...Mi jefe, que como hombre de negocios no tiene precio, y como gilipollas supremo tampoco, acepta y empieza a atender a ese par de especímenes sin respeto alguno por el trabajador al otro lado del mostrador, es decir, yo.
Después de media hora, se deciden y yo empiezo a envolver las cosas para regalo mientras siguen mirando. En estas estoy cuando el señor, que ha manifestado claramente estar en la etapa crítica de la crisis
de los 40, aunque eso no le exime de ser un retrasado mental y un gilipollas de los cojones, coge una fusta y comienza a golpear el paquete que yo estoy envolviendo, dándome con la fusta en la mano, "Esto me lo pones para regalo". Mi cara ha debido de ser épica mientras pensaba "Sí, te lo voy a poner de regalo después de reventarte la cara a fustazos, SOPLAPOLLAS, y luego metértela por el culo, ANORMAL, para que así le puedas confesar a tu mujer lo que de verdad te gusta, que son las pollas en tu culo de maricón de mierda que es lo que eres, IMBÉCIL". Tanto se me ha debido notar que su mujer se ha acercado a mi y me ha soltado "¿Qué te pasa que estás tan seria?". Esa pregunta me ha pillado completamente desprevenida (PERO SUBNORMAL, ¿NO LO ADIVINAS TÚ SOLITA?) pero simplemente he sonreído, muy profesional yo, "no, no me pasa nada, no se preocupe" y mi jefe, que se ha debido dar cuenta de todo y que me veía en la mirada que me faltaba el canto de un duro para escupirle en la cara, ha venido a mi rescate alegando "es que es ya muy tarde, llevamos desde las 10:00 aquí y nos queremos ir a casa".
Finalmente la feliz pareja se ha ido, espero que a tomar por culo, pero antes de irse nos sueltan la frase final que me ha repateado hasta los higadillos: "Perdonen, es que venimos de Arganda y había mucho tráfico, hemos salido de allí a las 17:00". Mire, señora, sin ofender, ¿me toma usted por tonta? Ni andando se tardan 3 horas de Arganda a la tienda, vamos, ni de rodillas. Si ha salido tarde, dígalo y punto, pero encima de que me tiene 50 minutos más para usted no me tome por tonta porque no lo soy y nada me cabrea más que eso.
Y eso ha sido todo, la gente es gilipollas, cada día más.
Bit.
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lunes, 26 de diciembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
Lo que no me pase a mi 2.0
En la entrada anterior comenté, a modo de anécdota, algo que en su momento me pareció divertido e inocente. Un chico al que había conocido (y no recuerdo) que me llamaba por teléfono, incluso me invitó a cenar. Bien, esa noche, amablemente, le respondí a un sms diciendo que no me volviera a llamar. Incluso le di las gracias por entenderlo.
Qué equivocada estaba, señor, qué equivocada. Ayer me volvió a llamar otras tropecientas veces y no se lo cogí. No quería ser antipática, pero me sentó muy mal y le mandé el siguiente sms: "¿Qué parte de no me llames, por favor, no has entendido?", y di el tema por zanjado.
Hasta que esta tarde recibo otra llamada mientras estaba trabajando. Me ha dejado un mensaje en el buzón de voz, que he escuchado (más por curiosidad que por interés). Sólo he entendido palabras sueltas "hospital" "coche" "lo siento", y ya. Pero vamos a ver, jodido aborto mental, ¿no entiendes que no me interesas? ¿Que después del millón de llamadas tengo tu número a mano y si me interesara hablar contigo te habría llamado? ¿Que resulta muy molesto tener que apagar el teléfono para que me dejes en paz? ¿De verdad crees que después de este acoso voy a quedar contigo?
Armándome de paciencia, le he vuelto a escribir, esperando zanjar el tema de una jodida vez. Es o eso o tirarme a las vías del tren. Y aquí van los sms.
Yo: "He escuchado tu mensaje y no he entendido nada, se escuchaba fatal. Te pedí por favor que no me llamaras. Al menos no me llames mientras trabajo, es incómodo" Y lo es, mi jefe me ha preguntado un par de veces que por qué no cojo el teléfono.
Él (ser iluminado donde los haya) una hora después: "Perdona, Bit, ¿estás disponible ahora?" (Ay, yo lo mato, lo mato).
Yo: "No, estoy trabajando. Pero no me llames, por favor, he intentado ser simpática, pero déjalo".
Él: "La verdad es que me caiste muy bien el otro día, sólo intenté devolverte la llamada, no quiero que te sientas mal, te llamaré fuera de horario de trabajo si me lo permites, claro. Un beso, Bit"
Vamos a ver, chaval, ¿eres tonto? ¿No lo entiendes? ¿Qué puta tara mental tienes? ¿Te abandonó tu madre? ¿Por qué todos los retrasados mentales me tocan a mi?
En fin, que hoy vengo calentita con el tontolapolla este. Puto cansino y retrasado de las pelotas, no te diera un derrame cerebral y perdieras la capacidad de hablar. Que la de razonar no la tuviste nunca.
Quitando eso, me he dado cuenta de que la gente tiene la educación donde Rajoy la inteligencia. Not found. ¿Tanto cuesta dar las gracias? Debe ser que soy rara, y me crié en la escuela del "por favor" y "gracias". Cualquier mínimo gesto, como abrirle la puerta a alguien, ceder el sitio en el autobús, etc. En serio, ¿cuesta mucho girarse y dar las gracias? No os estoy pidiendo 100 euros para salvar a los osos polares (desconozco si están en peligro, y la verdad es que ahora mismo me importa un huevo), simplemente que DEIS LAS PUTAS GRACIAS. Que ya no pido una sonrisa, que soy la primera que a veces no tiene putas ganas de sonreír, pero aunque sea con cara de perro, las gracias las doy siempre. Hostia.
Pero no sé de qué me sorprendo, esto es España, donde cada uno va a su puta bola y pasa de todo. Y si hay que pisar a alguien se pisa, eso sí, sin mirar por si nos entran remordimientos. En fin, que no se note mucho que el género humano me da un asco increíble, que luego me enchufan Prozac y paso.
Por favor, que llegue ya el sábado, que aún no sé si irme a beber con las perroputas o quedarme en casa viendo Fringe. Eso sí, hoy, como cada viernes, noche del PPP. Pijama, pizza, peli. Que me lo he merecido. Y ya lo dejo, por hoy ha sido mucha la mierda que he soltado. Qué bonito es todo.
Bit.
Qué equivocada estaba, señor, qué equivocada. Ayer me volvió a llamar otras tropecientas veces y no se lo cogí. No quería ser antipática, pero me sentó muy mal y le mandé el siguiente sms: "¿Qué parte de no me llames, por favor, no has entendido?", y di el tema por zanjado.
Hasta que esta tarde recibo otra llamada mientras estaba trabajando. Me ha dejado un mensaje en el buzón de voz, que he escuchado (más por curiosidad que por interés). Sólo he entendido palabras sueltas "hospital" "coche" "lo siento", y ya. Pero vamos a ver, jodido aborto mental, ¿no entiendes que no me interesas? ¿Que después del millón de llamadas tengo tu número a mano y si me interesara hablar contigo te habría llamado? ¿Que resulta muy molesto tener que apagar el teléfono para que me dejes en paz? ¿De verdad crees que después de este acoso voy a quedar contigo?
Armándome de paciencia, le he vuelto a escribir, esperando zanjar el tema de una jodida vez. Es o eso o tirarme a las vías del tren. Y aquí van los sms.
Yo: "He escuchado tu mensaje y no he entendido nada, se escuchaba fatal. Te pedí por favor que no me llamaras. Al menos no me llames mientras trabajo, es incómodo" Y lo es, mi jefe me ha preguntado un par de veces que por qué no cojo el teléfono.
Él (ser iluminado donde los haya) una hora después: "Perdona, Bit, ¿estás disponible ahora?" (Ay, yo lo mato, lo mato).
Yo: "No, estoy trabajando. Pero no me llames, por favor, he intentado ser simpática, pero déjalo".
Él: "La verdad es que me caiste muy bien el otro día, sólo intenté devolverte la llamada, no quiero que te sientas mal, te llamaré fuera de horario de trabajo si me lo permites, claro. Un beso, Bit"
Vamos a ver, chaval, ¿eres tonto? ¿No lo entiendes? ¿Qué puta tara mental tienes? ¿Te abandonó tu madre? ¿Por qué todos los retrasados mentales me tocan a mi?
En fin, que hoy vengo calentita con el tontolapolla este. Puto cansino y retrasado de las pelotas, no te diera un derrame cerebral y perdieras la capacidad de hablar. Que la de razonar no la tuviste nunca.
Quitando eso, me he dado cuenta de que la gente tiene la educación donde Rajoy la inteligencia. Not found. ¿Tanto cuesta dar las gracias? Debe ser que soy rara, y me crié en la escuela del "por favor" y "gracias". Cualquier mínimo gesto, como abrirle la puerta a alguien, ceder el sitio en el autobús, etc. En serio, ¿cuesta mucho girarse y dar las gracias? No os estoy pidiendo 100 euros para salvar a los osos polares (desconozco si están en peligro, y la verdad es que ahora mismo me importa un huevo), simplemente que DEIS LAS PUTAS GRACIAS. Que ya no pido una sonrisa, que soy la primera que a veces no tiene putas ganas de sonreír, pero aunque sea con cara de perro, las gracias las doy siempre. Hostia.
Pero no sé de qué me sorprendo, esto es España, donde cada uno va a su puta bola y pasa de todo. Y si hay que pisar a alguien se pisa, eso sí, sin mirar por si nos entran remordimientos. En fin, que no se note mucho que el género humano me da un asco increíble, que luego me enchufan Prozac y paso.
Por favor, que llegue ya el sábado, que aún no sé si irme a beber con las perroputas o quedarme en casa viendo Fringe. Eso sí, hoy, como cada viernes, noche del PPP. Pijama, pizza, peli. Que me lo he merecido. Y ya lo dejo, por hoy ha sido mucha la mierda que he soltado. Qué bonito es todo.
Bit.
viernes, 15 de abril de 2011
Lo siento, pero el cupo de gilipollas por hoy está cubierto.
Vuelta al trabajo, vuelta a la rutina y vuelta a la realidad: la gente es subnormal. Y como el karma parece que se ha dado cuenta de que he pasado unos días muy tranquilita, me manda hoy todo de golpe.
Mañana super productiva, me he puesto al día con bastante rapidez. La tarde ya ha sido más complicada, pero nada que no se solucione saliendo 5 minutitos a fumar, a respirar, blasfemar en turco y vuelta al trabajo, a sonreir y a aguantar. Que total, es lo que toca.
Pero lo mejor de todo es la gente. Aquellas personas de las que nunca he esperado NADA, en estos días me han demostrado muchas cosas, y he quedado gratamente sorprendida. Y aquellos de los que tanto he esperado, veo que no hacen más que fallarme. Y de los que ni espero ni dejo de esperar, me sorprenden con comportamientos propios de niños de infantil. Que tiene huevos la cosa.
Lo siento, pero el cupo de gilipollas por hoy está cubierto.
Mañana super productiva, me he puesto al día con bastante rapidez. La tarde ya ha sido más complicada, pero nada que no se solucione saliendo 5 minutitos a fumar, a respirar, blasfemar en turco y vuelta al trabajo, a sonreir y a aguantar. Que total, es lo que toca.
Pero lo mejor de todo es la gente. Aquellas personas de las que nunca he esperado NADA, en estos días me han demostrado muchas cosas, y he quedado gratamente sorprendida. Y aquellos de los que tanto he esperado, veo que no hacen más que fallarme. Y de los que ni espero ni dejo de esperar, me sorprenden con comportamientos propios de niños de infantil. Que tiene huevos la cosa.
Lo siento, pero el cupo de gilipollas por hoy está cubierto.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Diario de una dependienta en apuros (II)
¡Vamos, vamos, que estamos que lo tiramos! Pues sí, estas fechas dan para mucho, la verdad. Aunque haya mucho trabajo y sea estresante, mis días son la mar de divertidos. Es un mal año, pocas compras y mucha gente quejándose de la crisis [Mensaje subliminal: COMPRAD, COMPRAD, ¡COMPRAD!], pero como digo, pasan muchas cosas divertidas.
Llego a la tienda blasfemando (como de costumbre) por la puta lluvia. Miro por el escaparate y pienso que será un día de mierda, pues nadie en su sano juicio sale de compras con la que estaba cayendo, y con la que iba a caer. Pongo la tele, con la esperanza de no volver a trabajar en lo que me queda de vida (joder, es que pensar que tengo que cotizar 45 - o 47 - años más, quita la ilusión a cualquiera), pero nada, no me toca la lotería. En esto estaba pensando yo, cuando voy a cobrar a un señor que me dice alegremente:
- Hoy he salido de compras, y hace un rato me he dado cuenta que se me han perdido 500 euros. No sé, se me habrán caido o algo, pero vamos, que ya me he hecho a la idea de que los he perdido, da igual.
El tío lo ha soltado tan tranquilo, como el que pierde el bonobus. ¡¡Pero serás mamón, hijoputa!! Se me ha debido quedar una cara de gilipollas alucinante. En serio, llevo todo el día dándole vueltas al tema y no consigo entenderlo. ¡¡Que son 500 euros!! ¡¡Que es más de la mitad de mi sueldo!! Ahí me he cagado en su puta madre, la mía y el Cristo cagando, de verdad.
La tarde ha sido más entretenida, hemos tenido hora y media de frenética actividad, atendiendo, cobrando y envolviendo regalos. El mostrador parecía el del Corte Inglés en plena campaña de libros de texto: muchísima gente, la mitad retrasada mental y la otra mitad con una mala hostia que pa qué. A puntito he estado de morderle un ojo a una GILIPOLLAS. A parte de mirarme con aires de superioridad y cara de mala hostia, que se pensaba que yo era su criada o algo, la tía era bastante maleducada. Y yo con mi sonrisa profident, por dentro ciscándome en sus vivos y sus muertos. Pero bueno, luego un cigarrito pal pecho por el trabajo bien hecho.
Y celebraciones de todo tipo al llegar a casa. Mamá, muchas felicidades. Adoro la Navidad, qué bonito todo, hoygan.
Bit.
Llego a la tienda blasfemando (como de costumbre) por la puta lluvia. Miro por el escaparate y pienso que será un día de mierda, pues nadie en su sano juicio sale de compras con la que estaba cayendo, y con la que iba a caer. Pongo la tele, con la esperanza de no volver a trabajar en lo que me queda de vida (joder, es que pensar que tengo que cotizar 45 - o 47 - años más, quita la ilusión a cualquiera), pero nada, no me toca la lotería. En esto estaba pensando yo, cuando voy a cobrar a un señor que me dice alegremente:
- Hoy he salido de compras, y hace un rato me he dado cuenta que se me han perdido 500 euros. No sé, se me habrán caido o algo, pero vamos, que ya me he hecho a la idea de que los he perdido, da igual.
El tío lo ha soltado tan tranquilo, como el que pierde el bonobus. ¡¡Pero serás mamón, hijoputa!! Se me ha debido quedar una cara de gilipollas alucinante. En serio, llevo todo el día dándole vueltas al tema y no consigo entenderlo. ¡¡Que son 500 euros!! ¡¡Que es más de la mitad de mi sueldo!! Ahí me he cagado en su puta madre, la mía y el Cristo cagando, de verdad.
La tarde ha sido más entretenida, hemos tenido hora y media de frenética actividad, atendiendo, cobrando y envolviendo regalos. El mostrador parecía el del Corte Inglés en plena campaña de libros de texto: muchísima gente, la mitad retrasada mental y la otra mitad con una mala hostia que pa qué. A puntito he estado de morderle un ojo a una GILIPOLLAS. A parte de mirarme con aires de superioridad y cara de mala hostia, que se pensaba que yo era su criada o algo, la tía era bastante maleducada. Y yo con mi sonrisa profident, por dentro ciscándome en sus vivos y sus muertos. Pero bueno, luego un cigarrito pal pecho por el trabajo bien hecho.
Y celebraciones de todo tipo al llegar a casa. Mamá, muchas felicidades. Adoro la Navidad, qué bonito todo, hoygan.
Bit.
martes, 14 de diciembre de 2010
Verdades universales (I)
En la vida, como en la guerra, siempre hay vencedores y vencidos. No es fácil representar ninguno de esos papeles: para el primero se necesita ser fuerte y piadoso a la vez. Para el segundo se necesita mucha más fuerza para aguantar y agachar la cabeza, a parte de humildad y obediencia. Pero no es justo que siempre ganen los mismos. Y más cuando tú perteneces al segundo grupo.
Con ganas de ciscarme en los muertos de alguien, otra vez. Maldita navidad, maldito consumismo absurdo, y más maldita aún la puta crisis, que nos vuelve gilipollas y nos exime ante nuestra falta de educación, respeto y moral. Por muy mal que te vaya la vida, por muy jodido que sea todo a tu alrededor, nunca olvides que tratas con SERES HUMANOS, que también tienen problemas, inquietudes y sobre todo SENTIMIENTOS. Si no sabes comportarte como una persona, ni vivir en sociedad, no lo hagas. Nadie tiene la culpa de ello, ni tenemos que aguantarlo. Amén hermanos.
Bit
Con ganas de ciscarme en los muertos de alguien, otra vez. Maldita navidad, maldito consumismo absurdo, y más maldita aún la puta crisis, que nos vuelve gilipollas y nos exime ante nuestra falta de educación, respeto y moral. Por muy mal que te vaya la vida, por muy jodido que sea todo a tu alrededor, nunca olvides que tratas con SERES HUMANOS, que también tienen problemas, inquietudes y sobre todo SENTIMIENTOS. Si no sabes comportarte como una persona, ni vivir en sociedad, no lo hagas. Nadie tiene la culpa de ello, ni tenemos que aguantarlo. Amén hermanos.
Bit
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