Día completito donde los haya. Me levanto con tiempo, para prepararme sin prisas, salir antes de casa y desayunar algo en el bar de siempre. Pero no, el metro se ha puesto en mi contra, y tras largos y angustiosos minutos averiados, he llegado a trabajar a las 9:58. Adiós desayuno, hola mañana infernal. Me he tirado una pared de pantalones, vuelta a ordenar, estadillos de pantalones y chaquetas, llamadas pendientes, etc. Mi jefe el concepto de "vacaciones" no lo ha pillado, se cree que en un día debo hacer lo que no voy a hacer los dos días que no iré a currar. Alucino pepinillos. Encima, como es CORTO y CABEZOTA, puedes explicarle cuatrocientasveintinuevemilnovecientastreinta veces algo, que el tío no lo pilla. Y luego me llama exagerada...
Vuelta a casa, comer, acicalar un poco el salón, que parecía que había pasado por ahí Atila, y vuelta al trabajo. ¡¡Tres horas, tres horas!! Muchísimo trabajo, pero con una sonrisilla de satisfacción, como no podía ser de otra manera. Decido tomarme mis 5 minutos de descanso, me salgo a echarme un cigarrito y justo al encenderlo se para ante mí un señor mayor con cara de mal follado.
- Señorita, no debería usted fumar, eso es muy perjudicial para su salud.
Ante eso no me han quedado más cojones que sonreir, porque entre el estrés que llevaba encima y que veía que el mamón me iba a dar el cigarrito, o sonreía muy profesionalmente o me cagaba en sus vivos, sus muertos y en los que aún no han nacido. Pero nada, el tío dale que dale.
- No, no se ría, esto no es para tomarlo a broma. (¡¿¡¿¡¿WTF!?!?!?) Se lo digo yo, que lo dejé. El tabaco es malo, a parte del cáncer de pulmón, de garganta, etc, se le puede caer el pelo, los dientes...y dicen que dejar de fumar engorda. Usted aún es joven y eso lo puede evitar, además, sólo se pasa mal los primeros días. Déjelo en vacaciones, que puede dormir más y se acordará menos de fumar...
Y así hasta que me he acabado el piti. Yo ya no sabía qué hacer ni dónde meterme, me he limitado a mantener la puta sonrisita por no hacer lo ya mencionado antes. Con un cabreo monumental por lo del viejo, estrés, cansancio, etc, he entrado y he seguido trabajando. Os lo juro, me gustaría aprender idiomas para blasfemar con más variedad. El castellano y el arameo ya me parecen insuficientes, con lo que molaría ir por ahí blasfemando en turco, en mandarín, o algo que suene así chungo.
Luego he tenido una interesante batalla con las cazadoras. A ver, cualquier mente normal ve un marrón y un marrón un poquitiiiito más claro (os lo juro, UN puto tono de diferencia) y les denomina marrón, marronus comunus para los latinos. Pues no, ahora resulta que uno es "Panamá" y el otro es "Mountain Bronw". De verdad, en momentos como ese pienso en el hijodelagrandísima puta que estará cobrando una pasta por poner nombres absurdos y rascarse las bolas. Claro, que así se justifica un sueldo. A paro los mandaba yo a todos, panda de maricones (no confundir con los gays. Los maricones son generalmente heterosexuales con tendencia a dar por culo al prójimo simplemente porque existen. Y sin vaselina).
He llegado a casa, he pedido pizza, he cenado y me he puesto a organizar el corral. Lista de tareas pendientes:
- Lavar los platos, ya no me quedan tenedores limpios.
- Hacer la maleta.
- Imprimir los billetes.
- Depilarme.
- Hacerme las uñas.
- Ducharme y ponerme divain de la muerte.
- Seguir cagándome en los muertos del viejo de las pelotas.
Ahora mismo me estoy tomando un descansito y puedo decir orgullosa que, a cuatro horas de tener que salir de casa, he hecho la maleta, he fregado casi todos los platos y he dado por imposible lo de los billetes. Me siento tan orgullosa de mi misma...
Poco más, voy a continuar con mis labores, con la BSO de Dirty Dancing a toda mecha. Volveré a cagarme en todo cuando me salte un anuncio de Sergio Dalma en el espotifai.
Os escribo desde la ciudad Condal!
Bit.
Mostrando entradas con la etiqueta fumar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fumar. Mostrar todas las entradas
viernes, 11 de febrero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Ley anti-tabaco. Día 1.
Ocho días después de que se implante la ley antitabaco en los lugares públicos, hoy, al llegar a casa, me he encontrado con que también se ha implantado aquí. Así, sin más, con dos cojones. Y eso sólo es la guinda de un día completito.
Empezamos el día con una hora de sueño. Sí, ha sido todo lo que he dormido, una puta hora. Llego al bar, pido un café y me lo tomo tranquilamente antes de entrar a trabajar. Eso sí, el cigarrito me lo he tenido que fumar en la calle, con la fresquita. Una mañana agotadora, es lo que tienen los lunes, que es el día libre en el gremio. Salgo corriendo, tenía cita para las uñas, ergo no me ha dado tiempo a comer. Otro café y a currar, es lo que toca. Un gilipollas me ha tenido toda la tarde dando vueltas de un lado a otro para al final no llevarse NADA. La cara de gilipollas que se me ha quedado ha debido ser acojonante.
Llego a casa, calada hasta los huesos porque me he dejado el paragüas en el trabajo. Felpudo nuevo, naranja con un perro, muy simpático el animalillo. Entro y huelo. Mierda, mierda, mierda. No puede ser, me digo. En efecto, pongo un pie en el salón y me encuentro el panorama. Media pared amarilla, media pared azul. Ahora tengo un salón bicolor, muy chulo. Y lo peor de todo, ya no puedo fumar en él. Hala, apestada a fumar en la cocina o en la terraza.
Con mi incipiente cabreo, me siento a cenar, con un olor a pintura que apesta toda la casa. Y a las 21:30 suena el timbre. Maldigo, me levanto y abro la puerta con un cabreo de la hostia. ¿Iberdrola? ¡Tu puta madre! ¿Qué pasa, que ya no se respetan los horarios?
Mañana mismo mando un mail a Evax, que despidan al publicista de los cojones que ha hecho el último anuncio. Eso o en una de estas me tengo que ir al carrefú a comprarme otra tele. Qué mal me sienta no dormir. ¡¡Buenas noches!!
Bit.
Empezamos el día con una hora de sueño. Sí, ha sido todo lo que he dormido, una puta hora. Llego al bar, pido un café y me lo tomo tranquilamente antes de entrar a trabajar. Eso sí, el cigarrito me lo he tenido que fumar en la calle, con la fresquita. Una mañana agotadora, es lo que tienen los lunes, que es el día libre en el gremio. Salgo corriendo, tenía cita para las uñas, ergo no me ha dado tiempo a comer. Otro café y a currar, es lo que toca. Un gilipollas me ha tenido toda la tarde dando vueltas de un lado a otro para al final no llevarse NADA. La cara de gilipollas que se me ha quedado ha debido ser acojonante.
Llego a casa, calada hasta los huesos porque me he dejado el paragüas en el trabajo. Felpudo nuevo, naranja con un perro, muy simpático el animalillo. Entro y huelo. Mierda, mierda, mierda. No puede ser, me digo. En efecto, pongo un pie en el salón y me encuentro el panorama. Media pared amarilla, media pared azul. Ahora tengo un salón bicolor, muy chulo. Y lo peor de todo, ya no puedo fumar en él. Hala, apestada a fumar en la cocina o en la terraza.
Con mi incipiente cabreo, me siento a cenar, con un olor a pintura que apesta toda la casa. Y a las 21:30 suena el timbre. Maldigo, me levanto y abro la puerta con un cabreo de la hostia. ¿Iberdrola? ¡Tu puta madre! ¿Qué pasa, que ya no se respetan los horarios?
Mañana mismo mando un mail a Evax, que despidan al publicista de los cojones que ha hecho el último anuncio. Eso o en una de estas me tengo que ir al carrefú a comprarme otra tele. Qué mal me sienta no dormir. ¡¡Buenas noches!!
Bit.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)